Tras la divulgación de que una empresa de seguridad espió a Julian Assange en la embajada ecuatoriana, el expresidente Rafael Correa reaccionó en Twitter y dijo que él también fue espiado.

Según las afirmaciones de Rafael Correa, la empresa de seguridad española UC Global que trabajaba con Ecuador y le daba seguridad a la embajada en Londres, estaba vendida a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

"Me dio seguridad los dos primeros años después de la Presidencia, y también me ha espiado a mí y a mi familia", escribió Correa.

¡Terrible! UC Global, empresa de seguridad española que trabajaba con ECUADOR y daba seguridad a la embajada en Londres, estaba vendida a la CÍA. Me dio seguridad los dos primeros años después de la Presidencia, y también me ha espiado a mí y a mi familia. https://t.co/zFnA8Bvsqg

La compañía española Undercover Global S.L. fue la encargada de coordinar también las operaciones de seguridad de dos hijas de Correa en Poitiers y Lyon, durante al menos dos años, debido a que las hijas mayores del exmandatario estudiaron su carreras universitarias en esas ciudades francesas. Ellas contaban con la custodia de al menos dos escoltas de la compañía española. 

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De acuerdo a documentos recabados por El País, Undercover Global instaló micrófonos en los extintores de la legación diplomática en Londres y en los baños de señoras, donde los abogados de Assange se reunían por temor a ser espiados.

La empresa también habría instalado un sistema para que Estados Unidos pudiera seguir todas las grabaciones en directo. 

David Morales, propietario y director de UC Global S.L. declina responder si su empresa espió a Assange, señaló el medio español.

Según El País, Estados Unidos fue informado de este modo, en diciembre de 2017, de una reunión que mantuvo Assange con el jefe de los servicios secretos ecuatorianos para organizar su traslado a otro país utilizando un pasaporte diplomático. 

Por su parte, los abogados de Julian Assange presentaron a finales de abril una denuncia contra un grupo de españoles a los que acusaron de haber chantajeado al activista con unos videos y documentos obtenidos durante su estancia en la embajada

En 2012, el australiano de 47 años, contra quien Suecia había abierto diligencias por presunta violación -un caso que fue archivado después-, se refugió en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado a Suecia y a Estados Unidos, por la publicación de unos documentos secretos estadounidenses en su portal de internet. (I)