Vientos huracanados, con ráfagas de hasta 100 km/h, alimentan los incendios incontrolados del sur de California, que dejan un muerto, obligaron a evacuar a 230.000 personas y abrieron nuevos focos cerca de la ciudad estadounidense de San Diego, fronteriza con México.
El llamado incendio Thomas ha arrasado ya 53.400 ha, el triplie del tamaño de la capital estadounidense, Washington D.C. El gobierno de Donald Trump declaró el estado de emergencia en California.
Los bomberos luchan día y noche en seis frentes, que han destruido centenares de inmuebles, incluidas mansiones que valen millones de dólares.
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Autoridades advirtieron que la alerta roja fue ampliada al resto del fin de semana.
Las llamas se cobraron además la vida de más de dos docenas de caballos de carreras, dijo la Junta de caballos de carrera de California. (I)


















