La angustia crece entre los familiares de los 44 tripulantes que esperan noticias en la base naval de Mar del Plata, adonde debía haber arribado ayer el submarino ARA de San Juan, desaparecido en el Atlántico sur y del cual no hay aún ningún rastro desde la última comunicación del pasado miércoles cuando reportó una “avería en las baterías”.

Los sonidos que detectaron unas sondas en las profundidades del Atlántico sur no provienen del submarino argentino y eso frustró la renovada esperanza entre los familiares.

El portavoz de la Armada, Enrique Balbi, dijo la tarde de ayer a la prensa que los expertos analizaron el “ruido” y determinaron que posiblemente era “biológico”.

Publicidad

Dijo que los sonidos no provienen del golpeteo de herramientas contra el casco del submarino, como reportaron previamente algunos medios.

Olas de más de 6 metros y fuertes han obstaculizado la búsqueda.

Aunque la tripulación tiene suficiente comida, oxígeno y combustible para sobrevivir unos 90 días en la superficie del mar, tienen apenas oxígeno para siete días si su nave permanece sumergida, aseguró Balbi. El submarino debe emerger una vez por día para cargar energía y alimentar de aire la cabina, registró elpais.com.

Publicidad

“Si está en inmersión y no puede ir a superficie y no puede hacer esnórquel, no puede renovar el aire del ambiente, ahí ya es el siniestro más perjudicial para el submarino”, dijo.

Entre los tripulantes a bordo está Eliana Krawczyk, primera mujer oficial submarinista en Argentina. Es la jefa de Armas del ARA San Juan.

Publicidad

“Esta incertidumbre y no saber qué pasó –hablan de un incendio, hablan de un cortocircuito–, pero todas son hipótesis, podemos inventar mil películas con finales felices y finales tristes, pero la realidad es que van pasando los días y no saber nada de nada te mata. Cada minuto que pasa es oxígeno que vale oro”, dijo Carlos Mendoza, hermano de Fernando Ariel Mendoza, uno de los oficiales en el submarino. Varios deambulan frente al alambrado que separa la ruta del predio militar, plagada de carteles de aliento. Allí se abrazaron en una cadena de oración la tarde de ayer.

El ARA San Juan reportó una avería en las baterías antes de desaparecer. El comandante del sumergible informó “un cortocircuito que había tenido en las baterías”, se informó.

La nave desaparecida, fabricada en 1985, fue restaurada en 2014 como parte de la política de recuperación de la flota armada que realizó el kirchnerismo. Los trabajos incluyeron la renovación de las 1.000 baterías propulsoras, publicó elpais.com.

Siete países participan en la búsqueda, entre ellos EE.UU., Gran Bretaña y Francia.

Publicidad

Alta tecnología
EE.UU. aportó un avión de la NASA, dos vehículos sumergibles no tripulados con sonares tridimensionales, el avión P8A Poseidón, el más moderno de su Armada, y equipos de rescate en profundidad. El buque polar inglés HMS Protector rastrea con una sonda de búsqueda submarina. (I)