Después de saludar, la primera aclaración que hacen los estudiantes, empleados y profesores de Yachay Tech es que Yachay EP “es otra cosa”. Yachay Tech es la universidad y Yachay EP, la empresa pública creada para construir la Ciudad del Conocimiento, “es la de los problemas”, dicen.

Sienten celo, bronca y mucha impotencia. En la comunidad universitaria, todos los días se escucharon de los malos manejos administrativos y financieros, de las disputas de los gerentes y de las ausencias de quienes conformaron la Comisión Gestora que, en muchos casos, ejercieron sus cargos desde California, en Estados Unidos, pues allá estaban radicados.

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Sin embargo, cuando ya han pasado tres años, miran al frente y se encuentran con que son 1.010 alumnos estudiando en 12 aulas. Si no están hacinados, es porque han pedido temporalmente 11 salones de clase del Instituto Tecnológico 17 de Julio, que es parte del proyecto y se encuentra en el campus.

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Un poco más allá miran a las cinco estructuras abandonadas en obra gris que fueron anunciadas como edificios para aulas, laboratorios, salas de conferencias y comedor.

A Gustavo Béjar, guayaquileño de 21 años, que cursa el séptimo semestre de Geología, las críticas y los problemas traen incertidumbre, pero ni siquiera imagina un cierre o un abandono de la Universidad.

Emilia Arteaga, de 23, ubica en segundo plano el escándalo de los edificios y mal uso de fondos públicos y más bien subraya la calidad de sus profesores.

De los 125 docentes de Yachay Tech, 92 son extranjeros y 33, ecuatorianos; 88 tienen doctorados en universidades de prestigio, como el Massachusetts Institute of Technology o Stanford.

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En el bloque de aulas, la profesora argentina Graciela Salum prefiere no hablar sobre política, sino explicar que un proyecto universitario tan ambicioso como Yachay Tech necesita trabajo, paciencia y confianza. “Sin duda, hay muchas cosas que corregir, pero aquí no hay ningún elefante blanco; la educación lleva tiempo”, dice.

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El rector de Yachay Tech, Carlos Castillo-Chávez, matemático y Ph.D. estadounidense de origen mexicano, hace su diagnóstico: el campus es insuficiente, tiene cuatro laboratorios que presentan problemas de ventilación y un presupuesto mínimo para una oferta académica de 10 carreras.

Desde el 2014, cuando abrió sus puertas hasta junio del 2017, Yachay Tech ha ejecutado $ 31 millones en gastos corrientes y $ 4,9 millones en inversiones.

Castillo reconoce que hubo irregularidades en la administración pasada de la Universidad y en la Empresa Pública, por lo que vivir bajo su sombra se ha convertido casi en una marca. “Existe una confusión tremenda por el nombre compartido, deberíamos cambiarlo”, asevera. ¿Y no sería mejor que cambie el de la Empresa Pública y ustedes sigan como Yachay? “Quizás eso sería lo más apropiado”, ironiza. (I)

La Universidad
Perspectivas

Categorización
La Universidad Yachay Tech no está categorizada en el sistema de educación superior. El plazo de cinco años que recibieron las universidades emblemáticas se cumple en diciembre del 2018.

Elecciones
Los procesos para seleccionar a representantes estudiantiles, de profesores y de trabajadores están aún en marcha.