Su historia parece tan salida de una película, o incluso de un cuento, que era inevitable que se terminara generando cierta leyenda a su alrededor. Presentado por varios medios de comunicación como “el artista que salió de la selva del Amazonas”, Mateo Kingman es en realidad un chico más cosmopolita de lo que pudiera parecer, lo que explicaría la increíble fusión de sonoridades de distintas procedencias que ofrece su música, señala el portal abc.es.

“Sí, nací y crecí en la Amazonía, pero no en una aldea indígena ni nada de eso, sino en un pueblo criollo llamado Macas. Allí fue donde empecé con la música, primero tocando la batería en una banda de punk”, cuenta al teléfono desde otro pequeño pueblo cerca de Quito, donde se encuentra ayudando a su hermano con “labores de la tierra”.

Es muy poco común que un artista de renombre internacional detenga la labranza para hacer una entrevista promocional, y de hecho su vida diaria está muy lejos de los hábitos del estrellato.

“Mantengo una relación muy especial con la naturaleza de mi país, y los ritos chamánicos tienen un papel importante en mi vida”, cuenta este mago del sonido que investiga “con plantas mágicas como la ayahuasca, que permiten viajar a lo más profundo de uno mismo”.

Amor de hermano

Cuando Kingman tenía quince años (hace diez), Macas era una población de unos 10.000 habitantes que, a pesar de estar conectados al mundo a través de internet, sí vivían en una suerte de aislamiento que solo pueden romper de vez en cuando.

“En mi caso fue gracias a mi hermano mayor, que viajaba mucho y me traía discos”, recuerda. Tras su experiencia inicial con el punk, empezó a interesarse por la creación de música con ordenadores, “no para hacer música electrónica necesariamente, sino para obtener los sonidos que yo buscaba y que no podía obtener de otra manera”, y así fue como llegaron las primeras maquetas de su carrera en solitario.

Cuando sintió que no podía avanzar más por sí solo, viajó a Quito en busca de oportunidades. “Era la primera vez que salía de Macas, y bueno, al principio me costó mucho acostumbrarme a la ciudad, no me gustaba, pero luego tuve un golpe de suerte y acabé grabando en un estudio profesional”, dijo al portal abc.es.

De aquellas sesiones salió Respira, un disco de debut aplaudido por gente como Gustavo Santaolalla o Jorge Drexler, que sonará en el festival Río Babel junto a los hits de grupos como Estopa, Residente, Macaco, Mala Rodríguez o Los Fabulosos Cadillacs.

Respira
El álbum Respira se lanzó en noviembre del 2015, contiene 11 temas llenos de contrastes y melodías, texturas orgánicas y electrónicas y mezcla sonidos digitales con análogos. (I)