“Me siento orgulloso que mi hijo (Alexander Chaluis) que tiene apenas 4 años sea parte de los danzantes que vienen al centro parroquial a invitar a la gente a las fiestas de nuestro patrono San Pablo. Es una tradición que viene desde nuestros ancestros y así queremos que se mantenga, que no es pierda, que pase de generación en generación”, comentó Roberto Chaluis, de la comunidad de San Pablo, parroquia Santa Rosa, quien confesó que él también participaba de este ritual.