En uno de los balcones del segundo piso hay tres pantalones jeans tendidos del lado de la calle Eloy Alfaro. En la mañana soleada del martes 7 no se observa movimiento en el interior del inmueble con fachada de castillo, cuyos accesos principales están sellados con bloques.

Los vecinos del sector señalan que esas prendas pertenecen a personas que se filtran por un boquete que está a un costado de la pared. Nadie precisa nombres, solo que entran a dormir o realizar sus necesidades biológicas.

“El Municipio cerró el castillo hace buen tiempo, pero la gente se mete”, dice un morador de la zona mientras observa cómo el agua de la lluvia de la noche anterior desciende de la planta y cae a la vereda, del lado de la calle Venezuela.

Publicidad

Construido en 1930, el Castillo José Martínez de Esponcedra perteneció a la familia Martínez Peribonio. El empresario español José Martínez Esponcedra era dueño de una factoría de gaseosas que se envasaba en la parte de atrás del edificio.

Fue declarado patrimonio cultural del Ecuador por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural en 1990, y el Municipio de la ciudad lo expropió y durante los últimos años esbozó intenciones de restaurar ese inmueble.

Ese proyecto está en marcha a través de la fundación municipal Guayaquil Siglo XXI, que convocó a fines del mes pasado el proceso para la restauración de esa propiedad.

Publicidad

El Municipio ha presupuestado 654.226,26 dólares para la restauración de esa propiedad del centro-sur.

Mauro Pérez, gerente de esa fundación, señala que en la restauración se incluye la recuperación de elementos arquitectónicos de la fachada e interior del edificio patrimonial. El plan es ubicar allí una biblioteca y una entidad municipal, según el funcionario.

Publicidad

La casa tiene 3 plantas, 38 ventanales y 13 balcones, que dan para las calles Eloy Alfaro y Venezuela.

Alexander Villacreses, quien lleva ocho años en el vecindario con un negocio de venta de repuestos para motores, espera que la restauración se concrete pronto para recuperar ese inmueble patrimonial y el sector tenga más movimiento, con el nuevo proyecto.

“Lo último que me acuerdo es que allí había una mueblería en la parte de abajo hace cuatro o cinco años, desde entonces estuvo abandonado”, dice.

Stefanía Lage, quien labora en el sector de Eloy Alfaro, recuerda que con el paso de los años ese castillo ha ido perdiendo piezas, como los ventanales y el hierro de los balcones. “Daba pena verlo abandonado, necesita de muchos arreglos, porque se han llevado piezas”, asegura.

Publicidad

240 días es el plazo que tendrá la compañía que se adjudique el contrato para concluir la restauración. (I)