Cuatro detonaciones ayer alarmaron a los moradores de las calles 39 y Venezuela, en el suroeste de Guayaquil. Algunos, incluso, fueron despertados por los disparos de arma de fuego, cerca de las 08:30.

Cuando salieron de sus casas para verificar qué ocurría solo observaron una furgoneta Chevrolet blanca huir a velocidad en contravía por la calle 39, hacia la avenida Portete, y a una moto salir en otra dirección.

Enseguida los comentarios apuntaban a un robo o a un intento de secuestro. Varios policías que patrullan el sector llegaron al sitio y ni bien comenzaron a indagar sobre lo ocurrido fueron alertados de que en las calles Portete y la 38, a unos 200 metros, la furgoneta estaba estacionada con dos personas ensangrentadas a bordo.

Publicidad

Inmediatamente, los gendarmes corrieron hasta el lugar y encontraron a un joven, cuya identidad se desconoce, tratando de reanimar a otro que yacía en los asientos posteriores del automotor.

“Tío resiste, no te mueras”, gritaba el joven, quien presentaba una herida de bala en el mentón, mientras trataba de mantener con vida a quien posteriormente fue identificado como Jerson Alberto Jimbo Jaramillo, de 35 años.

A pocos metros una mujer abrazaba horrorizada a un niño de aproximadamente siete años. Ambos, madre e hijo, viajaban en la furgoneta en el instante del ataque.

Publicidad

A su alrededor otras mujeres oraban porque Jimbo no muriera en el carro. “No te lo lleves Dios, dale otra oportunidad”, rezaba una de ellas.

Al lugar llegó una ambulancia del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, cuyos paramédicos intentaron reanimar a Jimbo para llevarlo a una casa de salud, pero minutos después comprobaron su muerte.

Publicidad

El sobrino del fallecido fue llevado a un hospital, mientras que personal de Criminalística y Homicidios de la Policía trasladó el cadáver a la morgue. La Fiscalía investiga las verdaderas causas del asesinato.

En otro caso, la madrugada de ayer, el cuerpo de un joven de entre 20 y 25 años fue hallado dentro de un saco, en la cooperativa Brisas del Salado, en el sur de la ciudad.

El sitio colinda con la Base Naval Sur. Un morador, quien prefirió la reserva de su identidad, contó que a eso de las 03:30 el cadáver fue encontrado por la Policía en media calle.

Se comprobó que la víctima tenía cercenadas las extremidades inferiores. (I)

Publicidad