La filial ecuatoriana de la brasileña Constructora OAS habría desviado $ 9,1 millones simulando la contratación de una consultoría técnica para enviar ese dinero a Andorra y posiblemente destinarlo al pago de sobornos, según consta en la confesión del contador Roberto Trombeta, asesor tributario de OAS, procesado por el conocido caso Lava Jato en la Fiscalía de Paraná (Brasil).

Las afirmaciones de Trombeta, hechas públicas a principios de año, se dieron dentro del programa de rebaja de pena por confesión y constan en tres páginas. El contador paulista, nacido el 24 de mayo de 1963, relató en presencia de los fiscales que inicialmente fue contactado por OAS a través de asesores tributarios uruguayos con miras a armar estructuras de empresas para retirar recursos de las subsidiarias de OAS en Ecuador, Perú y Guatemala.

Construtora OAS se estableció en Ecuador en el año 2007 y se hizo cargo del Proyecto Multipropósito Baba (PMB) en el 2010, después de que se suspendiera el contrato con la brasileña Odebrecht y esa obra pasara a la empresa pública Hidrolitoral. El complejo Baba se inauguró en el 2013 con un costo total de $ 542 millones, de los cuales se incluye no solo la obra de ingeniería sino también el sistema de generación eléctrica a cargo de Voith Hydro.

De acuerdo con el documento firmado por Trombeta, OAS lo contrató para que se hiciera cargo de la empresa panameña Kingsfield Consulting Corp., a través de la cual se habría manejado el dinero.

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En el caso de Ecuador, según Trombeta, se contrató una consultoría ficticia con la firma española DSC Workshop Obras Construcciones e Promociones S.L. por un valor aproximado de $ 9,15 millones, ese dinero se transfirió a compañías holandesas hasta llegar a la cuenta de Kingsfield en la Banca Privada d’Andorra (BPA), donde se depositaron $ 8,62 millones, en tres operaciones entre septiembre y octubre del 2012.

A esa cuenta fueron $ 5,7 millones de OAS Perú, provenientes del contrato para el proyecto Vía Parque Rímac (Lima).

Trombeta aseguró que de un total de $ 14,6 millones depositados en la cuenta de Kingsfield en el principado europeo de Andorra, aproximadamente $ 8 millones fueron a una cuenta suiza a nombre de Alberto Youssef, el excambista que manejaba la red del pago de sobornos de un grupo de compañías contratistas de Petrobras a políticos brasileños. Ya fue condenado a ocho años de prisión, pero se redujo su pena a tres porque confesó.

El dinero restante, unos $ 7 millones dijo Trombeta, se quedaron en su cuenta del BPA como parte de pago de honorarios por servicios ya realizados o por hacer. El contador afirmó, además, que todas estas operaciones ficticias fueron supervisadas por Roberto Cunha y Alexandre Portela. Otro delator, Carlos de Souza Rocha, ha confesado que transportaba maletas con $ 300.000 por Perú, Colombia, Ecuador, Panamá y Trinidad Tobago, como parte de esta trama que podría haber manejado unos $ 4 mil millones, según la fiscalía brasileña.

Contrato con España
En otro documento del caso consta el contrato entre OAS Ecuador y DSC Workshop, firma española representada por el arquitecto Juan Lago Novás, para realizar “servicios técnicos de especialización de ingeniería consultiva”. El contrato, que va de enero del 2011 a enero del 2012, tiene una particularidad: la prestación de servicios debe ser en el extranjero, sin que la firma obtenga ninguna representación en Ecuador y con base en un banco de datos que OAS le proporciona. Es decir, se lo maneja virtualmente.

No se define monto, el negocio es por el 12,5% de las planillas pagadas por OAS, representada por Nelson José da Graça Rodrigues.

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¿Por qué la insistencia para que la española no tuviera representación en Ecuador? La respuesta está en dos consultas realizadas por Alexandre Portela a abogados quiteños. En sus cartas dirigidas a Portela, en el 2012, ambos bufetes concuerdan en que por los acuerdos de doble tributación con España no sería necesario hacer la retención en la fuente, siempre y cuando esta empresa no tengan ninguna presencia aquí y realice todo el trabajo desde España. En ese entonces, la retención era del 23%, en este caso se trataría de $ 2,1 millones que se dejó de pagar al fisco.

Pero si, como dijo Trombeta en su confesión, toda la operación fue falsa para crear un gasto ficticio de $ 9,1 millones, la pérdida para el país sería mayor, pues no se pagó Impuesto a la Renta sobre esa cantidad ni se calculó la utilidad que OAS debía repartir a sus empleados.

Una vez que entregó definitivamente el Proyecto Multipropósito Baba el 8 de diciembre del 2014, OAS Ecuador está por entrar en disolución según los reportes que la misma empresa entrega a la Superintendencia de Compañías. “Al 31 de diciembre del 2014, las pérdidas acumuladas de la sucursal ascienden a $ 335.244 y ha registrado pérdidas netas recurrentes”, se lee en las notas a los estados financieros de OAS Ecuador, que según el Servicio de Rentas está representada en Quito por el estudio jurídico Sempértegui Ontaneda.

En julio pasado, el fiscal de Ecuador, Galo Chiriboga, firmó un memorando de entendimiento con el procurador general de Brasil, Rodrigo Janot Monteiro de Barros, para enfrentar el crimen organizado. Diario EL UNIVERSO pidió una entrevista, la semana pasada, con el fiscal Chiriboga para confirmar si la fiscalía de Paraná o Janot han pedido colaboración en este tema, pero aún no ha tenido respuesta.

Tampoco ha recibido respuesta de Sempértegui Ontaneda ni de Juan Lago-Novás ni de DSC Workshop, empresa española en cuya web constan cuatro fotos del Proyecto Baba. Según el portal, DSC revisó el diseño de la obra y supervisó su costo. Si bien OAS tomó la obra recién en el 2010, después de Odebrecht e Hidrolitoral, los montos del PMB fueron más allá de lo planificado. Existen dos informes de la Contraloría sobre esta obra cuyo costo fue de $ 542 millones. (I)