Ministros de América Latina pidieron el jueves en la ONU en Nueva York que, en la sesión especial del organismo sobre el problema mundial de las drogas en 2016, se reconozca el enfoque alternativo de la región, que contempla abandonar la lucha frontal impulsada por Estados Unidos.

Responsables de Colombia, México, Guatemala, Argentina y Ecuador, entre otros, llevaron la voz cantante en un debate preparatorio en la Asamblea General de las Naciones Unidas de cara a esa esperada cita bautizada con las siglas UNGASS-2016, y que debería tener lugar en los primeros meses del año próximo.

Esta sesión especial fue organizada tras el histórico vuelco de la región en 2012, cuando varios presidentes como el guatemalteco Otto Pérez propusieron en la ONU discutir la despenalización del consumo, tráfico y comercio de drogas ante el fracaso de la lucha frontal contra el narcotráfico.

"El enfoque integral propuesto debe verse reflejado en el sistema de Naciones Unidas e incluir el apoyo a los países para asegurar resultados", dijo precisamente el vicecanciller guatemalteco Rodrigo Vielmann en su intervención en el plenario el jueves.

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Vielmann destacó que "el continente americano está avanzando a pasos agigantados" con sus experiencias alternativas y su cooperación.

El caso que más ha llamado la atención mundial es el de Uruguay, donde se aprobó una ley que legalizó el autocultivo, los clubes de cannabis y la venta al público de la droga en farmacias, todo previo registro y bajo control estatal.

En ese sentido, el ministro de Justicia de Colombia, Yesid Reyes Alvarado, señaló que las políticas de drogas "deben tener un enfoque territorial", para dar "suficiente margen de autonomía" a los países, "siempre garantizando que sus decisiones no afecten a otros".

"Que UNGASS-2016 sea el escenario para reconocer no solo los aciertos, sino las falencias de la actual política de drogas", afirmó Reyes Alvarado, enumerando un plan de doce puntos para la sesión especial del año próximo que incluye la descriminalización para los consumidores al final de la cadena.

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Como varios de los responsables latinoamericanos presentes el jueves en Nueva York, Reyes Alvarado dejó en claro que el objetivo de UNGASS-2016 no es "desconocer" las actuales convenciones internacionales en matera de lucha contra el narcotráfico, sino "hacer un balance sincero de su funcionamiento", sus "metas no cumplidas" y los "nuevos desafíos".

Entre estos últimos indicó que "se percibe un aumento de cultivo ilícitos", fruto de la "enorme capacidad de adaptación" del aparato narco, y un alza del consumo interno en países productores como Colombia.

"La antigua distinción entre países productores y consumidores resulta hoy tan artificiosa como insuficiente", dijo.

El secretario de gobernación de México, Miguel Ángel Osorio, aseguró de su lado que la cita del año próximo es "oportunidad invaluable para tomar mejores decisiones concertadas entre países", destacando los conceptos de "corresponsabilidad" y "políticas complementarias".

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"Para México la UNGASS-2016 significa una gran oportunidad para avanzar en este objetivo y alcanzar un mayor consenso", sostuvo.

De su lado, el subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos de Narcotráfico y Aplicación de ley, Luis Arreaga, señaló que Washington quiere que del encuentro salgan "una serie de reformas tangibles" dentro de las convenciones existentes, incluyendo cambios en la "justicia penal".

Arreaga habló de un "nivel inaceptable de detenciones y encarcelamiento" y una "excesiva población carcelaria", y pidió trabajar para "sacar a aquellos que están enmarañados en la red de la droga".

En esta "primera reunión sobre fiscalización de estupefacientes desde 1998", los Estados miembro de la ONU tiene la oportunidad de "traducir los logros de la ciencia en políticas eficaces" para tratamiento, agregó. (I)