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Servicio hotelero se expande en Urdesa central

En Urdesa central aumenta el número de este tipo de negocios. Tres funcionan cerca a la Víctor E. Estrada y en febrero abrirán dos más.

El hostal Nucapacha cuenta con áreas en común para que sus huéspedes puedan compartir la cocina, baños, piscina o sala. (Foto Cortesía) Foto: redaccion

Cinco hoteles con menos de quince habitaciones están en Urdesa, dueños de negocios coinciden en que el sector está cerca de todo y han optado por mantener los diseños originales de las viviendas.

Por fuera lucen como una tradicional casa de las muchas que quedan en Urdesa central, pero por dentro han sido adaptadas para brindar servicio de hospedaje a nacionales y extranjeros que están de paso por la ciudad por turismo o por negocios. Bajo este concepto atienden dos hoteles y un hostal, y dos están próximos a abrir; todos en esa ciudadela.

El hostal Nucapacha, ubicado en Bálsamos 308, fue el primero en abrir hace seis años. Le siguió Urdesa Suites, en el 2013, en la misma calle. El recién inaugurado Cedros Inn se ubica cerca, en Cedros 107 y Víctor E. Estrada.

Sus propietarios coinciden cuando explican las razones para situarse en esta zona: la cercanía con una de las arterias principales de la ciudad. “Aquí encuentras de todo, bares, restaurantes, supermercados, farmacias y muy cerca, Urdesa es el nuevo centro de Guayaquil”, dice Danny Romero, de Urdesa Suites.

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Y es que pese a la constante evolución que atraviesa el sector debido al aumento del comercio que influye en el cambio del diseño arquitectónico de las viviendas, los dueños de los hoteles han optado por conservar las estructuras originales del interior y exterior de las casas.

En la mayoría de los casos las innovaciones han sido mínimas y tienen que ver con adecuaciones para instalaciones de internet, televisión por cable, aire acondicionado, agua caliente, entre otros. Así lo demuestra Shai Hadad, de origen israelí. Él adquirió el inmueble donde funcionó la academia de música clásica Rimsky Korsakov y decidió mantener el estilo clásico y antiguo característico de la vivienda, para Cedros Inn, cuya fachada se erige entre columnas de tipo romano y un jardín interior.

Hernán Dalgo propietario de lo que será el hostal El Bálsamo, en Bálsamos 215 y Todos los Santos, optó también por aprovechar todas las áreas de los 840 m² de la vivienda que adquirió en aproximadamente 340 mil dólares más una inversión de $ 100.000. La casa de dos pisos tiene ocho habitaciones, salón de eventos y cafetería y será inaugurado en febrero.

Los dueños concuerdan en que es importante también tener espacios para reuniones de negocios.

Asimismo los jardines y áreas verdes son considerados puntos a favor. “Apuntamos hacia un mercado de ejecutivos y turistas que lo que buscan es un lugar con todas las comodidades, pero también un espacio para relajarse estando dentro de la ciudad”, expresa Lucía Pezo, quien está a punto de inaugurar El Escalón, en Diagonal 419 y Circunvalación Sur. En el lugar se nota el esmero por la decoración. Cada rincón posee un objeto antiguo, tradicional o artesanal, que en muchos casos representa la cultura de nuestro país. La estructura de la casa, que perteneció a una familia cuencana, tiene detalles como vigas, pasamanos, balcones, muebles de madera que se conservan.

Lucía junto a su hijo, Johnny Manrique, habían pensado inicialmente abrirlo en otro punto de la ciudad, pero debido a lo engorroso de los trámites en ese sector decidieron buscar en Urdesa. “No nos arrepentimos porque nuestro fuerte acá será el contacto con la naturaleza”, dice Johnny. Desde la parte posterior de esta vivienda se puede observar el estero Salado, ahí han adecuado una cabaña, hamacas para el disfrute de huéspedes, mientras el trinar de los pájaros y la brisa salubre amenizan el ambiente.

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Esa es otra de las particularidades que atrae a los visitantes, pues a pesar de estar a pocas cuadras del tráfico y comercio de la Víctor E. Estrada, en las áreas abiertas y dentro de las habitaciones de las viviendas, es imperceptible el ruido.

El concepto que se maneja es el de hotel boutique y bed & breakfast, con excepción de Nucapacha, que apunta hacia una tendencia de convivencia entre sus huéspedes, muchos de ellos hacen turismo de paso por diferentes ciudades y aprecian compartir una cocina y espacios en común. “No pensamos salirnos de esta línea, este es un hotel de mochileros, pero también un espacio familiar y donde se generan lazos de amistad entre quienes se hospedan”, explica Carolina Salazar, quien junto a la alemana Verena Trepteau se embarcaron en este negocio hace siete años.

Carolina puntualiza en que la parte dura la vivió al principio cuando por el tipo de servicio (habitaciones básicas sin aire acondicionado ni agua caliente) tuvo que compensar a sus clientes con ambientes óptimos donde ellos se sintieran cómodos. “Ha habido casos donde nos quieren alquilar las habitaciones por horas, pero no aceptamos huéspedes sin equipaje, eso dañaría el negocio, lo que somos”, expresa Carolina, de 29 años.

En eso concuerda Nelly Pullas, de Urdesa Suites. “Al principio los vecinos sentían cierto recelo, pero después cuando traían a sus familiares a hospedarse, entraban y se daban cuenta de lo que realmente sucede aquí y quedaban encantados con el servicio y seguridad que ofrecemos”.

Ese es otro punto en el que los dueños han trabajado: la seguridad, todos cuentan con circuitos cerrados y aseguran haber pasado por todos los trámites de la Dirección de Turismo del Municipio y Ministerio de Turismo. “Existe una contradicción, pues en el Municipio existe la modalidad de hotel boutique para esta zona con menos de 12 habitaciones, pero en el Ministerio de Turismo consta como pensión de primera clase”, explica Lucía Pezo, de El Escalón, que coincide con lo manifestado por los esposos Danny y Nelly de Urdesa Suites.

El costo de las habitaciones oscila entre los $ 11 y $ 150 según el tipo de habitación, número de personas y servicios. En la mayoría el costo incluye el desayuno. El número de habitaciones va de 7 a 17, lo que genera que las necesidades de los huéspedes puedan ser supervisadas directamente por los dueños. Tal es el caso de Cedros Inn, donde muchos judíos llegan y son atendidos, por ejemplo, en la comida kosher que demanda su religión. (I)

Redacción
Redacción

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