El muelle de cemento con barandas de acero se extiende firme hasta el cauce del gran Guayas, que va camino al mar por el golfo de Guayaquil. Por las aguas azul oscuras navegan botes con residentes del sector o con pescadores; también naves más grandes que llevan maquinarias, insumos o la cosecha de las camaroneras. Transportan la riqueza de la zona.