Unas 4,6 hectáreas que forman el bosque protector Sendero de Palo Santo, al norte de la ciudad, corren el riesgo de perder el carácter de área protegida por una ordenanza municipal y un informe de la Dirección Provincial del Ambiente del Guayas, denunciaron moradores de la ciudadela Urbanor y la urbanización Portón de las Lomas.

En el bosque, una de las pocas áreas verdes de Guayaquil, hay evidencia de trabajos de topografía, la destrucción de una cerca, tala de árboles e incluso se halló material plástico inflamable, por lo que se sospecha que se pretendió incendiarlo, denunció Constantino Quevedo Mora, ingeniero de 71 años que vive en Urbanor.

Moradores de la urbanización Portón de las Lomas se unieron a la denuncia de Quevedo. Ellos temen que el bosque pueda ser destinado para la construcción de viviendas, por lo que presentaron ante el Municipio de Guayaquil y la Subsecretaría del Ambiente los respectivos reclamos.

Publicidad

Según documentación presentada por Quevedo, el antiguo Instituto Ecuatoriano Forestal de Áreas Naturales y Vida Silvestre (Inefan) declaró en 1996 como Área de Bosque y Vegetación Protectora al Sendero de Palo Santo, de 4,63 ha y se entregó su administración a la Fundación Ecosalud.

La resolución del Inefan se basó en una declaratoria de “exclusión habitacional” del Municipio de Guayaquil sobre los predios que pertenecen a la Urbanizadora del Salado, que ahora pretendería construir casas.

Esto por una “aclaratoria” de la Ordenanza de Regulación Urbanística del sector Urbanor, emitida por el Municipio de Guayaquil en enero del 2013 y un informe de la Dirección Provincial del Ambiente. Allí se cita que el bosque dejó de ser “Área cedida al Municipio”, se lo restituyó a la compañía Urbanizadora del Salado y redujo a apenas 0,30 ha el área protegida, indica Quevedo.

Publicidad

Este diario consultó del tema al Municipio y a la Dirección Provincial del Ambiente, pero hasta ayer no respondieron.