Una de sus características es pasearse por las perchas para apreciar cómo los clientes admiran los productos que él ha importado desde China o Brasil y asegurarse de la calidad de atención que ofrecen sus vendedores. Esta rutina lo satisface tanto, sobre todo porque él procura que nadie lo reconozca, a excepción de su personal. Esa es una de las claves que maneja Estuardo Sánchez, dueño de una cadena de almacenes que llevan su nombre.