“Cuando yo iba a la playa con mis padres, desde muy pequeña, siempre escuchaba al pájaro ollero en la mañana y era como una terapia de relajación. Cuando empecé a construir la casa (en Samborondón) vi un árbol repleto con estos pájaros y me encantó”, comenta Estéfani Espín, al hablar sobre las cosas y momentos que más disfruta de su nuevo hogar.









