Los pitos de los autos aturden el entorno. Y ese sol que quema está en todo su esplendor. Es mediodía en Guayaquil y el tránsito se estanca por segundos. Unos cuantos residentes, chateando en su celular u ocupados en alguna llamada, cruzan la estrecha calle Víctor Manuel Rendón, en su intersección con Panamá, entre vehículos que siguen su marcha porque el semáforo está en verde.









