En la sala de ajedrez del colegio Americano unos 30 niños atienden las indicaciones de la profesora Fátima Macancela. Sobre una gran pizarra verde Fátima coloca un cartel que tiene la figura de un tablero de ajedrez. Sobre este pega una torre, pieza tradicional de este juego, y les indica el movimiento que pueden hacer.

Esta es una de las maneras con las que se instruye a los niños para que practiquen esta disciplina que en los últimos años ha perdido interés en los colegios.

“Primero comienzo enseñándoles que cada pieza es un personaje. Por ejemplo, les digo que el rey es un señor viejito que da un paso, y la reina, una señora que baila por todo el tablero y es poderosa. Ellos tienen mucha imaginación y por eso le gusta. Se debe asociar con la fantasía y poco a poco se le va introduciendo las reglas. Es un deporte muy complejo”, explica Fátima.

Edur Calderón coincide con ella y considera que un niño desde los cuatro años puede aprender este deporte.

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“Cada entrenador tiene su técnica, yo lo que trato es que ellos tengan amor al deporte y los hago dibujar las piezas para que las identifiquen y poco a poco les enseño las reglas. Es importante que durante los torneos se le den incentivos a los chicos para que no pierdan la motivación para jugar”, aconseja este profesor con más de 30 años de trayectoria y que planea abrir su escuela en Sauces III.

El desarrollo tecnológico permitió mejorar las técnicas de aprendizaje y de desarrollo de los jugadores. Fátima indica que cada vez es más fácil encontrar maestros ajedrecistas jóvenes. Cada jugador tiene un puntaje que lo ubica en una clase según sus partidas ganadas.

“La tecnología ha revolucionado el deporte, ya ahora se juegan con programas informáticos. A los 12 años se puede tener el título de maestro, que es el máximo nivel que puede alcanzar un ajedrecista”, indica Fátima.

Edur considera que para que este deporte tenga más acogida se necesita crear un plan de difusión en los niños. “Creo que se debe implementar un programa permanente en las escuelas para que los niños desde pequeños entrenen. También se debe popularizar este deporte para que todos puedan acceder a él”, explica.

Observación, memoria y lógica son tres de las habilidades que el chico desarrolla durante el aprendizaje.

Ambos entrenadores recomiendan no sobrecargar la jornada porque después puede provocar que el chico ya no quiera seguir practicando el ajedrez.

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Los entrenamientos están programados entre una a dos horas por tres días a la semana.

“Un niño de cuatro años puede aprender el deporte en dos meses. Un niño de 12 años puede aprenderlo en tres meses con estrategias y todo. Durante los entrenamientos es recomendable comenzar con un tablero didáctico para que en la misma jornada puedan practicar entre ellos. El chico debe ser capaz de reconocer cuándo hizo una jugada buena y una mala”, explica Fátima, mientras uno de sus alumnos le pregunta si podía comer un caballo con uno de los peones.

Además de preparar a los chicos en esta disciplina, los entrenadores destacan que en el trabajo también deben integrarse a los padres.

“El chico no se desmotiva, sino son los padres porque quieren que siempre ganen y no quieren invertir en materiales ni en entrenadores”, expresa Edur.