Los festejos por el Señor de la Buena Esperanza, que se viven el 29 y 30 de julio, tienen matiz especial en Isidro Ayora. A Él los feligreses, o buena parte de ellos, le agradecen haber conseguido la cantonización, en 1996. Fue el 2 de agosto de ese año, tres días después de la fiesta religiosa, cuando el Congreso declaró el nuevo estado político.











