Crear un ejemplo de superación, esfuerzo y de tenacidad. Eso motivó a un hombre, de 85 años, a hacer realidad un sueño que tuvo los últimos sesenta años de su vida: darle la vuelta al mundo.
Entre septiembre y diciembre de 2025 este español estuvo en más de diez países. Todo un éxito.
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Paco Sayáns es el héroe de esta noticia en la que el otro protagonista es el bastón que le da apoyo hace una década y tiene historia: “Fue una fusta de paseo del primer marido de su suegra, que era un teniente de caballería”, publica la Cadena SER.
“La vuelta al mundo en 80 días a los 81 años”: Sandy y Ellie vivieron una aventura sin igual
Desde Somos KLAB presentan a Paco como un capitán de navío retirado, con tres carreras, dos másteres y tres doctorados.
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Él en sus redes cuenta que su idea de recorrer el mundo nació cuando tenía 25 o 26 años. “Ya era oficial de marina y tenía el sueño de dejar la Armada durante un par de años y dar la vuelta el mundo a vela… incluso tenía a un compañero que había engañado para que se apuntase a hacerlo conmigo. Al final no pudo ser”.
Por qué viajar por el mundo a los 85 años
Paco revela que plantearse hacer este interesante y exigente recorrido, a su edad, se dio por 3 impulsos que tuvo:
1) La curiosidad. “Quería ver cómo son las cosas y la gente sobre la que he leído”. La “parte religiosa”, de países asiáticos, le llamaban la atención.
2) Las sensaciones. Se preguntaba ¿qué sentiré al estar donde estuvo o por donde pasó fulano o mengano?, ¿o gente que he estudiado?
3) El reto. El impulso de vivirlo como reto de carácter casi físico, de esfuerzo y de prueba. “Lo que he querido platearme es un reto que no pueda hacer un tío que tenga 85 años”.
El viaje
El 23 de septiembre del año pasado, Paco comenzó en Southampton (Inglaterra) una interesante -y exigente- aventura, a bordo del crucero Queen Mary 2, que lo llevó a Estados Unidos, Japón, Kazajistán, Corea del Sur, Rusia, Alemania, Lituania, Estonia, Polonia, Francia, Bélgica y volvió a su país, España, a comienzos de diciembre.
Paco documentó en redes su viaje. Es un duro con la tecnología.
En un post publicó: “Antes de salir de España compré varias tarjetas para tener conectividad. Me conecto al wifi siempre que puedo. Para moverme pido UBER desde los hoteles o zonas con conexión y luego taxis en la calle a la vieja usanza”.
Cómo viajó
Los transportes a los que Paco Sayáns acudió para llegar a sus destinos fueron muchos, pero el avión fue algo que intentó evitar a toda costa, detalla la Cadena SER.
“Estuve investigando formas para atravesar el Pacífico en barco”, dice.
Conseguir un barco que lo llevara de San Francisco a Japón fue complicado.
Me embarqué en una aventura alrededor del mundo… con mi bastón.
Paco Sayáns
“Sayáns intentó hacer este largo trayecto en un crucero turístico, pero por las “condiciones no adecuadas” en las que este salía de Vancouver y la longitud del viaje, esta parte de su viaje tuvo que ser finalmente en avión”.
Anécdotas
- En Kioto, Japón, casi pierde su bastón. “El corazón se me paró cuando en el hall de la estación me di cuenta que había dejado el bastón en el tren”.
- En el registro de sus noches, desde Somos KLAB, recuerdan que durmió en el suelo, en cabina de tren, en literas y en camas.
- Un día, en China, no conseguía taxi. Un policía lo ayudó: se fue por el auto que tenía estacionado y lo llevó hasta el hotel. “Cuando llegaba, el portero, al ver que me traía un coche de la policía se le ha caído la cara al suelo”. (ver última foto de este post)
- Al visitar el Museo Naval de China, “me vieron tanto interés que cuando salía quisieron darme el carnet del Partido (Comunista), pero yo les dije que otro día”.
Vuelta a casa
A España volvió en avión y con su bastón. En Madrid abrazó a los suyos.
“Dos meses y medio después de salir de Madrid, por fin en casa y recibido por dos de mis hijas, mi yerno, mi nieto Juan y una botella de vino Riesling”, narra en Instagram.
Asegura que en una gran cartera, de cuero, que le regaló su padre hace 70 años guarda “todos los secretos” sobre la vuelta al mundo.
A sus seguidores en redes, Paco señala: Viajar no tiene nada que ver con hacer turismo. Una vez probada la fruta del viaje ya no se quiere otra cosa. ¿Seguirá recorriendo el mundo? (I)