No solo a Martín Mc Guire ver aquella extraña construcción le llamaba la atención. Le generaba curiosidad. Iba a ser su casa, su refugio, gracias al talento de su esposa, una arquitecta.

Sin embargo, la gente comentaba: “Va a ser un hotel”, como le confió un día su suegro y por la mente de Martín pasó una idea rápida. Seis años después, comienza a recibir huéspedes. Es un hotel.

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La construcción lucía extraña en el 2019, por la rara edificación que asomaba. Parecía que estaba siendo tragada por la tierra.

La casa que se la traga la tierra

El proyecto “se insinuaba en forma de cajón irregular, con una fachada de dos pisos muy torcida hacia la vereda y la cara del fondo con idéntica inclinación, pero allí con base de la planta baja alzada a 4,5 metros del terreno, casi el triple de altura que en el frente”, describe La Nación.

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Construye para su madre una casa donde nunca hace calor

A la construcción, ubicada en el barrio Los Acantilados, Mar del Plata, Argentina, la comenzaron a llamar “la casa que se la traga la tierra” . “la casa torcida” y “la casa inclinada”.

La construcción se paró por la pandemia del covid-19 y el giro de vivienda familiar a hotel se produjo hace tres años.

‘La casa que se la traga la tierra’ fue pensada de esa forma.

“La operación que realizamos fue la de aplicarle un movimiento al objeto construido, inclinándose hacia adelante, cayendo hacia el mar, como la topografía de un acantilado”, explicó a La Nación la arquitecta Julieta Lépore.

Hoy, convertido en un hotel exclusivo, la obra arquitectónica lleva por nombre Locus Solus (lugar único), tomado de una novela escrita por el francés Raymond Russell.

Crece el hotel

En el 2023 cuando se decidió convertirlo en hotel, narran en Clarín que la curiosa estructura “sumó un piso más para habitaciones y se excavó por debajo de la losa para hacer lugar a otras dos al frente y un spa”.

Compraron dos lotes linderos para “la unidad gastronómica, una piscina, un gimnasio, área de servicios y abundante y variada vegetación con impronta de paisajista”.

El edificio principal cuenta con un jardín tropical.

Recibir a huéspedes

A Locus Solus no podrán llevar a menores de edad, ni mascotas.

En La Nación describen que el hotel de lujo tiene 15 habitaciones, donde 13 tienen vista al mar, todas son dobles y en suite, distintas en su diseño y decoración.

En el punto más alto del edificio está la suite Locus Solus y enfatizan: “es la única que tiene opción para tres huéspedes”.

Dado que el nombre proviene de una novela, “los pasillos son pasajes y a cada habitación se la identifica como capítulo”.

La madera predomina en el revestimiento interior del hotel y destaca el medio argentino que el sello de “casa inclinada” se multiplica en las ventanas irregulares.

El nuevo espacio de Mar del Plata “estará abierto al público para desayunos, almuerzos y meriendas”.

Tarifa

“Es un hotel solo para adultos, con propuesta de tranquilidad, spa con terapias alternativas y reconexión con la naturaleza”, informa la gerencia general del hotel.

Un padre y su hijo construyen una casa soñada que aprovecha todo lo natural

Está frente al mar.

La noche allí, de acuerdo con La Nación, se ofrece a US$360 y desde US$240 las restantes.

La arquitecta, quien trabajó en este cambio junto a su socio Leonardo Salvini, manifestó a la prensa: “Nunca le puse un nombre, siempre la pensé como la casa de Joaqui, nuestro hijo”.

En redes sociales, la invitación es ir a conocer este “refugio único” donde la arquitectura se inclina hacia el mar en Acantilados, Mar del Plata. (I)

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