Matías Hernández y su mujer, Eva, tienen dos hijas pequeñas y ante la imposibilidad de vivir en una casa porque el alquiler no es asequible tomaron una decisión: volver a la vivienda de los padres de Eva. Ahora, en una parcela situada detrás de la casa familiar levantan la suya y lo hacen gracias a cuatro contenedores marítimos.
“Me estoy haciendo una casa con cuatro contenedores de barco”, señala Matías, quien es técnico de ascensores, a ‘Espejo Público’, de Antena 3, de la TV Española.
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La idea de esta pareja, oriunda de Cabañas de la Sagra, en la provincia de Toledo, España, es curiosa.
Donde muchos ven solo cuatro latas, como les han comentado, la pareja ve el hogar donde crecerán sus niñas.
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La casa de Eva y Matías
La casa tendrá dos plantas. “Todo está completamente legal, con proyecto de un arquitecto y licencia municipal”, destaca Matías al medio español citado.
“Serán 4 contenedores en total, dos abajo y dos arriba. La casa será de 120 metros cuadrados. No será una casa cuadrada. Los contenedores de arriba van a sobresalir un poquito y estoy pensando en un porchecito”, describe Matías.
“Todo está legal, la parcela nos la regalaron mis suegros”, añade.
Antes hicimos todo lo relativo a la tubería de las aguas sucias (negras), que irán al alcantarillado del pueblo.
Precio de la vivienda
Construir su casa utilizando contenedores marítimos les representa “una solución” que consideran más asequible frente a los altos precios del mercado inmobiliario, difunde Infobae.
Comprar una casa no es una opción viable, “ya que los precios rondan los 180.000 euros, una cifra inalcanzable para ellos”.
El precio que calculan una vez acabado es de unos 70.000 euros, informa Antena 3: “Muy lejos de los 180.000 que piden por una casa en el pueblo”, afirma la pareja.
Según la mujer, en alquiler por una casa en un pueblo de Toledo piden unos seiscientos euros.
Eva y Matías a medios de su país dicen que durante los fines de semana trabajan en “darle forma” a su casa en los contenedores.
Cuando hablaron con “Espejo Público” explicaron que “aislaban las paredes de los contenedores metálicos para soportar los rigores del sol y el frío de Toledo”.
“Bajo el sol de Toledo esto es un infierno”, comenta Matías sobre el material del contenedor.
Mientras la casa va tomando forma, Miguel, padre de Eva, es sincero. Mira los contenedores y afirma que no tiene claro lo que harán. “Soy albañil de ladrillo y esto no lo veo”, expresa.
Eva, cajera en un supermercado, comparte, emocionada, que sí ve ya los contenedores como su casa y señala dónde irán la escalera, el baño… “en el otro contenedor va la cocina”.
La mujer espera tener su casa lo más pronto posible.
La aventura de otra pareja
Otras parejas, entre ellas la del siguiente video, han comprado contenedores marítimos para tener la casa de sus sueños.
(I)