Matías Hernández y su mujer, Eva, tienen dos hijas pequeñas y ante la imposibilidad de vivir en una casa porque el alquiler no es asequible tomaron una decisión: volver a la vivienda de los padres de Eva. Ahora, en una parcela situada detrás de la casa familiar levantan la suya y lo hacen gracias a cuatro contenedores marítimos.