Que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informe que la India dejará de comprar petróleo a Rusia y lo adquirirá de Venezuela forma parte de la seguidilla de hechos que han marcado, los últimos años, a Rusia por las sanciones que le impiden colocar su crudo en varios mercados, por lo que recurrido a la flota negra -o fantasma- para tratar de burlar al cerco de Washington.
Tras el inicio de la guerra de Ucrania en febrero de 2022 y las consecuentes sanciones internacionales impuestas a Rusia, “la India se convirtió en uno de los mayores importadores de crudo ruso barato a pesar de las presiones de Occidente”, reseña EFE.
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A medida que se endurecen las restricciones comerciales y se estrecha el margen de maniobra de las refinerías asiáticas, analiza Yahoo Finanzas, “el petróleo ruso encuentra más obstáculos para colocarse en el mercado internacional”.
Detalla el medio que la combinación de varios factores “provocan una situación inédita para Moscú: tiene millones de barriles flotando sin destino definido”.
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Esos factores son:
- sanciones,
- cambios en las rutas comerciales y
- una demanda más selectiva por parte de los grandes importadores.
No es baja en producción de petróleo ruso
Difunde Yahoo Finanzas, con datos de seguimiento marítimo, que “Rusia ha estado enviando una media de algo más de tres millones de barriles diarios durante las últimas semanas, una cifra similar a la del cierre de 2024, pero sensiblemente inferior a los niveles previos a Navidad”.
“Cada vez tardan más en encontrar comprador”, afirma.
Desde New York Times informan que “el precio del petróleo ruso ha caído bajo el peso del aumento de la oferta mundial y de las sanciones occidentales relacionadas con la guerra”.
Asegura que el año pasado, “los ingresos rusos por petróleo y gas cayeron casi una cuarta parte, según el Ministerio de Finanzas”.
En Yahoo Finanzas alerta de una situación delicada: el crudo de Rusia “ha comenzado a acumularse en el mar”.
Indican que las estimaciones más recientes apuntan a que “cerca de 140 millones de barriles permanecen almacenados en petroleros, una cifra que supone un incremento de unos 60 millones desde finales del verano”.
En noviembre pasado, wn un osado intento para no perder mercados y, de esa manera, seguir evadiendo las sanciones, la flota fantasma de Rusia inició un recorrido arriesgado: desafiar el Ártico.
La flota fantasma de Rusia hace algo impensable
Advierte el medio citado que “el endurecimiento del control sobre la denominada flota en la sombra -negra- y la creciente prudencia de los compradores asiáticos amenazan con convertir el almacenamiento marítimo en un cuello de botella estructural”. (I)