“Mi motivación siempre fue trabajar en algo relacionado con el espacio y lo he cumplido. Cuando entras en la universidad, empiezas a ver la cantidad de ramas que tiene la ingeniería aeroespacial, que son una barbaridad, desde analizar cómo es la aeronave, analizar cómo es el motor hasta cómo se vuela o qué rutas diseñar”.
Hija y hermano de arquitectos técnicos, Marta García Gutiérrez es hoy una ingeniera aeroespacial, máster en Sistemas de Transporte Aéreo de la Universidad Politécnica de Madrid, España.
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García Gutiérrez cuenta: “Mientras estudiaba, me empezó a despertar interés por la aeronavegación tripulada y, cuando estaba a punto de terminar la carrera estaba picando más fuerte el mundo de los drones, con lo que se tergiversó la intención inicial, pero a mí el espacio me sigue gustando mucho, fue mi motivación inicial”.
Esta joven mujer es la nueva directora de proyecto de Fuerteventura en Telespazio Ibérica, en España.
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Telespazio Ibérica es una compañía líder en geoinformación y en navegación por satélite en España, que se convirtió, hace dos años, en socio estratégico del Gobierno canario para impulsar la industria aeroespacial desde el Parque Tecnológico de Fuerteventura.
El fin de semana, en Canarias 7 entrevistaron a Marta García Gutiérrez.
Describieron que, para el encuentro con ese medio, se sentó al lado del croiser, “que no es un dron, tampoco un HAPS (High Altitude Pseudo-Satellites o Pseudosatélites de Gran Altitud)”.
El croiser, explica, “es un male, es decir una aeronave que no llega a la estratosfera sino que vuela a media altura, a unos 6.000 pies, con doce horas de autonomía y un radio de actuación de 70 kilómetros”.
“El mundo de los drones está creciendo muy poco a poco”
Para Marta García Gutiérrez, el mundo de los drones “está creciendo muy poco a poco y arroja muchos riesgos que, a veces, nos dan una bofetada. Es difícil anticiparse, pero hay que intentar conseguirlo”.
-¿Cuándo llegaremos a que un dron te traiga la pizza a casa?, le pregunta Canarias 7.
García Gutiérrez, aunque afirma que “la tecnología está”, ofrece dos respuestas como trabajadora del mundo de los drones.
Dice que desea ser optimista. “Quiero pensar que está cerca ese momento, le echaría una década aproximadamente”, contesta.
Sin embargo, confiesa que “da rabia porque la tecnología está”.
Detalla que “hay drones perfectamente preparados para llevar la pizza, el paquetito de la tienda online, para llevarlo todo”.
Pero, por el otro lado, “sí es cierto que hay que avanzar con la regulación con Aesa (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), con grupos internacionales, en el sentido de que todas estas operaciones se desarrollen de manera segura y eficiente, pero avanza de forma lenta”.
Paralelamente, a la regulación, “hay que sumar la parte de la infrestructura porque tenemos en Fuerteventura un stratoport, tenemos que evolucionar en otras zonas con este tipo de infraestructuras y necesitamos que en los núcleos urbanos exista una infraestructura de despliegue de drones porque los drones tienen una autonomía de, como mucho, una hora”.
La ingeniera aeroespacial señala que el stratoport es una infraestructura que “se ha diseñado para que pueda despegar todo tipo de plataformas no tripuladas, sobre todo para las de gran longitud. Un dron pequeño lo puedes despegar desde prácticamente cualquier sitio, siempre que el terreno sea estable”. (I)