La ciencia dio su respaldo a un saber ancestral en América Latina. Un estudio reciente encontró que la planta de jatobá cuenta con una química antiinflamatoria potente que explica por qué, desde hace generaciones es usada para aliviar dolores, molestias en el pecho y problemas estomacales.

Dicha investigación reunió evidencia dispersa y confirmó que sus propiedades no se limitan a la tradición popular. De acuerdo a Earth, en la revisión sistemática, liderada por científicos brasileños, fueron evaluados 17 estudios sobre especies del géneroHymenaea.

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El hallazgo fue que los extractos obtenidos de la corteza, hojas, semillas y resina, contienen compuestos capaces de reducir procesos inflamatorios a nivel celular y tisular, lo que coincide con usos medicinales descritos previamente en comunidades rurales e indígenas.

La jatobá tiene propiedades para la salud | Foto: Pixabay

La jatobá y sus propiedades

En dicha investigación fueron identificados mecanismos relevantes para la salud respiratoria y digestiva. Experimentos de laboratorio hallaron que la resina de Hymenaea courbaril inhibe una enzima clave relacionada con la inflamación y el broncoespasmo, lo que ayuda a entender por qué el jatobá se usa tradicionalmente para aliviar la tos y la opresión en el pecho.

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En cuanto a su respuesta inflamatoria, otros estudios destacaron que los polisacáridos presentes en las semillas, cumplen con la función de activar defensas inmunes y contrarrestar la inflamación. Este equilibrio refuerza la idea de que la planta actúa integralmente contra molestias persistentes y dolores asociados a proceso inflamatorios.

Más allá de las pruebas en tubo se ensayo, al hacer estudios con organismos vivos pequeños se encontró que los extractos de jatobá protegen frente al daño oxidativo sin presentar alta toxicidad, además de exhibir efectos antibacterianos que dificultan la formación de biopelículas, lo que potenciaría futuros tratamientos contra infecciones resistentes.

Si bien los hallazgos son prometedores, los investigadores resaltan que todavía faltan estudios clínicos en humanos que confirmen su eficacia y seguridad a largo plazo.

(I)

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