Un pueblo rural abandonado en España, cerca de la frontera con Portugal, tendrá una segunda oportunidad. La vida, el bullicio volverá a escucharse en el poblado, un verdadero refugio de la naturaleza.
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Además de iglesia, en el pueblo español Salto de Castro hay 44 casas, una escuela, un cuartel de la Guardia Civil, un bar y una hospedería.
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