Es cierto el dicho (refrán) “No todo lo que brilla es oro”. Una mujer fue estafada en una joyería, donde le vendieron un anillo falso. Le dijeron que era de oro con diamantes y esmeraldas. La compradora se lo llevó para terminar enterándose pronto que la sortija era “una imitación”. Y no lo notó, aunque tuvo la sospecha... no se dejó guiar por la intuición.