Vinimos al mundo para ser felices. Así piensan muchos y hacen de su día a día una búsqueda de caminos que hacia ese estado conduzcan. Otros pasan la vida transitando por atajos y al final reconocen que su felicidad ha sido pasajera.

Un filósofo y sociólogo polaco, llamado Zygmunt Bauman, analizó la felicidad, el placer, y cómo o qué tanto se afanaba para abrazarla.

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El consumo… ¿da felicidad?

Foto: Pexels/freestocks.org

Bauman, señalan en Vanitatis, quien falleció hace nueve años, “observaba con preocupación cómo la felicidad se ha ido vinculando cada vez más al consumo”.

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Analizó cómo las personas optaban por ir a un centro comercial para supuestamente comprar la pieza o artículo que le daría felicidad.

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Para Bauman, salir de un comercio con una prenda nueva no llena el vacío interior que muchas personas arrastran, señalan en la publicación.

La neurociencia sostiene: “Cada compra libera dopamina, una breve sensación de placer que pronto desaparece y nos empuja a buscar otra dosis. Así, el consumo se convierte en un ciclo sin fin”.

El consumo puede generar placer, pero se trata de una satisfacción fugaz, decía el filósofo polaco, citado en Vanitatis.

Para Bauman, al acudir a las tiendas en busca de felicidad, se corre el riesgo de olvidar actividades que no se pueden adquirir con dinero, pero que resultan esenciales para una vida plena”.

La sencillez y la felicidad

Foto: Pexels/Ryder Meehan

El filósofo polaco dejó una frase contundente que deberíamos todos interiorizar y compartir: “Sea cual sea la disponibilidad de efectivo o de crédito que uno tenga, no hallará en un centro comercial el amor, la amistad o los placeres de la vida hogareña”.

La sencillez de la vida… ahí está la diferencia y el camino más corto para sentir felicidad.

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Desde Vanitatis recuerdan: “En ningún escaparate -vitrina- se compran los afectos, el calor de las relaciones ni la paz que nace de una sobremesa sin prisas”.

Indican que Bauman defendía que la felicidad estable se construye en las relaciones significativas: “unos pocos amigos, la familia y los lazos que nos ayudan a crecer”. (I)

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