Tanto tiempo durmiendo en la banca de un parque, lógicamente al aire libre, ha hecho que a Pedro, poco a poco, lo vaya conociendo y ayudando algunas personas que asisten a ese lugar. Lleva ya tres años pasando sus noches bajo el techo que le dan, primero, un árbol; y luego, el cielo. Dice que no le importa dormir así. Aunque deba lidiar con dos cosas. Una, esperar a que desocupen su rincón del parque; dos, el frío.Pedro, de 50 años, vive en Wantijpark, Dordrecht, una localidad situada en la <a href="https://www.eluniverso.com/temas/holanda/" target="_self" rel="" title="https://www.eluniverso.com/temas/holanda/">Holanda </a>Meridional, detalla <a href="https://www.huffingtonpost.es/sociedad/pedro-50nos-lleva-tresnos-viviendo-arbol-no-me-importa-tanto-dormir-aire-libre-f202601.html" target="_self" rel="" title="https://www.huffingtonpost.es/sociedad/pedro-50nos-lleva-tresnos-viviendo-arbol-no-me-importa-tanto-dormir-aire-libre-f202601.html">Huffington Post.</a>A menudo, duerme “sin manta”. “No es ideal. Pero por suerte no hace frío algunos días”, comenta.Hasta el parque se acercan algunas personas para ayudarlo. Le han costeado tratamientos de salud. Una mujer se ha ofrecido a ayudarlo y desea, tras contar el visto bueno de su esposo, llevarlo a vivir a su casa.Pensaban concretarlo en la <a href="https://www.eluniverso.com/temas/navidad/" target="_self" rel="" title="https://www.eluniverso.com/temas/navidad/">Navidad </a>pasada, pero no se pudo.La invitación sigue en pie y tiene a Pedro muy motivado, al punto de compartir uno de sus sueños: “tener su propio servicio de paseo de perros”.Pedro, oriundo de Gorcum, también en los Países Bajos, llegó a Dordrecht hace quince años.En el 2009 perdió a su madre. “Estaba <a href="https://www.eluniverso.com/larevista/orientacion/la-depresion-que-puede-ser-leve-oculta-y-de-larga-duracion-nota/" target="_self" rel="" title="https://www.eluniverso.com/larevista/orientacion/la-depresion-que-puede-ser-leve-oculta-y-de-larga-duracion-nota/">deprimido</a>. Después de eso, todo fue cuesta abajo”.De su madre guarda el recuerdo de las celebraciones de la Navidad: a ella le encantaba esa época. “Siempre celebrábamos una gran cena juntos en familia”.En el parque fue donde Pedro conoció a Jacqueline. Ella paseaba a su perro.La mujer va en una silla de ruedas eléctrica a raíz de un accidente hace unos siete años.Se hicieron amigos y en huffingtonpost.es señalan que Pedro “conecta” rápido con los dueños de <a href="https://www.eluniverso.com/temas/mascotas/" target="_self" rel="" title="https://www.eluniverso.com/temas/mascotas/">perros </a>porque a él los ama.Jacqueline le propuso a este hombre ir a vivir a su casa para que le ayude con las tareas domésticas y sacar a pasear a Senna, el perro.Debido a imprevistos, la mudanza de Pedro a la vivienda de su amiga, pautada para diciembre pasado, se aplazó hasta este mes de enero.El hecho de volver a dormir bajo un techo de verdad le pareció “una idea navideña muy bonita”.Pedro sigue emocionado: “Estaré con Jacqueline y su esposo Eric. Me encanta cocinar. A Jacqueline le encanta mi panceta de cerdo con patatas. Se la preparo”.Hace poco, halló prendas de vestir en un banco de ropa. Cuenta los días para ir a casa de su amiga. Buscará trabajo y va perfilando su sueño de tener su propio servicio de paseo de perros. “Al menos 10 personas ya se han inscrito conmigo. E incluso una persona se ofreció a crearme una página web”, publica el citado medio.Para este hombre, que durmió en un parque, la Navidad que tanto le gustaba a su madre ha hecho la magia a su manera. <b>(I)</b>