El optimismo reina en Northrop Grumman, empresa que espera concretar a finales de marzo de este 2026 un nuevo contrato con la Fuerza Aérea de Estados Unidos para aumentar la producción de los B-21 Raider, sus bombarderos furtivos.
“Seguimos trabajando estrechamente con la Fuerza Aérea en los planes para aumentar la tasa de producción del programa. Nuestra prioridad es establecer un acuerdo mutuamente beneficioso que acelere la entrega de esta capacidad revolucionaria a nuestra nación”, manifestó, recientemente, Kathy Warden, directora ejecutiva de la empresa estadounidense Northrop Grumman, citada en Zona Militar.
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Señala el medio especializado en temas castrenses, que la Fuerza Aérea estadounidense “está a la espera de sumar una flota compuesta por unos 100 bombarderos B-21 Raider para modernizar sus capacidades”.
Eso, supondría el reemplazo de sus aviones B-1 Lancer y B-2 Spirit.
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Más que un bombardero
Northrop Grumman destaca que el avión de sexta generación, el B-21, “constituye la columna vertebral del futuro poder aéreo estadounidense, liderando una potente familia de sistemas que abren una nueva era de capacidad y flexibilidad mediante la integración fluida de datos, sensores y armas”.
En su sitio web informan que es construido con sigilo de última generación, redes avanzadas y una arquitectura de sistemas abierta.
Más que un bombardero, aseguran en la empresa, “el B-21 se adapta a las amenazas futuras, pudiendo ejecutar su misión de forma independiente o como multiplicador de fuerza operando dentro de una familia de sistemas que aprovechan los sensores y plataformas externos”.
El B-21 Raider “está diseñado específicamente para entornos de alta amenaza, lo que garantiza que la Fuerza Aérea de Estados Unidos esté equipada para cumplir sus misiones más desafiantes”.
Producción
De acuerdo con Zona Militar, en la empresa, “de cara al futuro se prevé una inversión adicional de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares durante los próximos años para facilitar la expansión de la producción”.
Ese dinero “se sumarían a otros 477 millones ya invertidos en cambios para el proceso de fabricación que permitan agilizarlo”.
En septiembre pasado, Northrop Grumman incorporó otro avión B-21 Raider a la campaña de pruebas mientras se prepara para acelerar la producción, informó, en su momento, Zona Militar.
Al conocerse las pruebas, la empresa dejó saber que esa fase iría más allá del rendimiento de vuelo y se centraba en las armas y los sistemas de misión que hacen del B-21 un bombardero furtivo sin igual.
Con el B-21 Raider, la Fuerza Aérea estadounidense podrá contar con una plataforma furtiva “con la pueda realizar misiones de ataque profundo a largas distancias aún en entornos altamente defendidos por el enemigo, garantizando así una capacidad de disuasión estratégica de gran relevancia”.
Frente a la expansión de la producción de los nuevos bombarderos furtivos B-21 Raider, directora ejecutiva Kathy Warden dice: “Soy optimista y creo que llegaremos a un acuerdo con la Fuerza Aérea este trimestre”. (I)