Soñó con hacer descubrimientos… y lo logró. Dennis Medina, un botánico de campo, de ascendencia maya, fue la mano derecha del investigador británico Jay Kuethe, de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, en su misión de conseguir en las montañas de Guatemala una planta que se creía extinta hacía 135 años.

Luego de cuatro intentos, de cuatro expediciones entre 2008 y 2018, la planta Passiflora clypeophylla se dejó ver.

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A la quinta, dicen, es la vencida. También comentan que no hay quinto malo. Y así fue.

La planta que se mantuvo “resguardada entre los escarpados acantilados de la comunidad Rubel Cruz, ubicada en el departamento de Alta Verapaz”, ubicado en el norte de Guatemala, fue redescubierta para beneplácito de los investigadores y de la botánica.

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A la especie la describen “de hojas coriáceas, brillantes en su superficie superior, además de zarcillos y glándulas características del género”.

Estas adaptaciones le permiten trepar entre rocas y árboles en ambientes de alta humedad. Su localización en paredes escarpadas pudo haber favorecido su supervivencia, explican en Noticias Ambientales.

Foto: Jay Kuethe/del site revistaviatori.com

La noticia la comparte la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en su sitio web.

La quinta expedición

En 2024, el investigador Jay Kuethe organizó una última expedición a Guatemala.

Su intención era intentar acceder a un cañón de Alta Verapaz., mientras trabajaba en la nueva monografía de especies del género Passiflora.

Señala UICN que este doctor en Ciencias de la Tierra y ecólogo ha dedicado 16 años de su vida a investigar sobre la passiflora.

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El próximo 21 de febrero se cumplirán dos años del maravilloso hallazgo.

Para acceder al cañón, hubo reuniones con autoridades indígenas y ancianos de la comunidad, quienes otorgaron “permisos excepcionales” para la misión científica.

Foto: Jay Kuethe/del site revistaviatori.com

Narra Medina que ese día el equipo “descendió al cañón desde la comunidad de Rubel Cruz, bajo la guía local de Alfredo Cucul. Después de un descenso difícil y peligroso, a unos dos tercios del cañón, encontraron la tan buscada especie”.

Emoción

“Sí, todavía existes, que emoción, la verdad”.

Medina revive con emoción el momento que protagonizaron el 21 de febrero de 2024 y así lo contó, de acuerdo con UICN:

“Me puse a observar con mis binoculares y, en ese momento, vi a lo lejos -a una altura de 40 metros, colgando, entre las rocas calizas- una planta, con la característica de las hojas coriáceas, o sea, duras y brillantes en la parte de arriba, muy brillantes (…), sus zarcillos y glándulas, entonces dije ‘esta es’, porque no había visto algo así.

Pero no me quise emocionar, y dije ‘que lo vea el experto’. Y le manifesté: ‘Jero, mira, yo creo que esa es. Y él se puso a ver, y esa era, definitivamente esa era’.

Fue una emoción, la verdad, hasta cambiamos de color. Esta es, esta es la especie, decíamos todos. Hasta se me enchina la piel de solo contarlo”, relata Medina, según UICN.

Para este hombre, el segundo avistamiento “fue un momento muy decisivo y más emocionante, la verdad, porque pues tenerla en las manos, decir está viva, está viva. Sí, todavía existes, que emoción, la verdad”.

El investigador británico Kuethe expresa lo que sintió: “Significó mucho para mí haber redescubierto esta especie, especialmente considerando que hubo intentos previos, uno por mí, para encontrarla, todos en vano”.

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Reconoce la amplia colaboración de Dennis Medina, a quien describe como “un brillante botánico de campo”.

Medina manifiesta: “Yo siempre he soñado con hacer descubrimientos, con hacer nuevos reportes. Me sentía como realizado, la verdad, porque este tipo de cosas no se dan en cualquier momento”. (I)

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