Este dato lo amarán quienes tienen perritos en sus casas y deben anotarlo los que no se deciden si llevar un ‘peludo’, como una querida mascota, al hogar.
Una investigación llevada por un equipo suizo, dedicado a analizar la calidad del aire, decidió indagar qué pasa en una vivienda donde hay un perro.
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Para el estudio, informan en 20 Minutos, utilizó una cámara ambiental controlada en Friburgo (Suiza) para medir con precisión qué ocurre cuando hay perros en la habitación y cómo varía el aire según su tamaño y actividad.
Recuerdan que el aire en los espacios cerrados “no es simplemente aire exterior que ha pasado por una ventana o un filtro”.
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Tiene -analizan- su propia mezcla de gases, partículas microscópicas y microorganismos. Cocinar, limpiar, ducharnos, hacer y deshacer la cama cada día o simplemente respirar modifica su composición.
El estudio realizado por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), de Suiza, midió “por primera vez de forma precisa qué gases, partículas y microorganismos emiten los perros dentro de los hogares”.
¿Qué reveló la investigación?
Señalan en 20 Minutos: “Los resultados confirman que convivir con un perro cambia la calidad del aire del interior de los hogares”.
El medio español aporta datos del estudio:
En términos absolutos, un perro grande en reposo (por ejemplo, un mastín) “puede emitir aproximadamente la misma cantidad de dióxido de carbono que un adulto humano en reposo”.
También producen amoniaco, un gas asociado al metabolismo de las proteínas. Este compuesto se genera durante la digestión y se libera en pequeñas cantidades por la respiración y la piel. En total, a lo largo del día, un perro emite cantidades similares a las de su dueño.
Revelan que la proporción entre amoniaco y dióxido de carbono es mayor en los perros. Es decir, “si un perro y una persona exhalan la misma cantidad de dióxido de carbono, el perro liberará más amoniaco”.
Difunde 20 Minutos: Cada vez que se sacuden, se rascan o simplemente son acariciados, liberan ‘bocanadas’ detectables de partículas sólidas y líquidas en forma de polvo, polen, restos vegetales y microorganismos.
Sobre el ozono, contaminante atmosférico frecuente en exteriores, resaltan que “cuando entra en una vivienda no desaparece: se transforma”.
De acuerdo con los investigadores, “los perros del estudio produjeron de media un 40% menos derivados del ozono que los humanos”.
Por estas razones sostienen que “convivir con un perro transforma, de forma invisible pero cuantificable, el aire que respiramos cada día en casa”.
Los investigadores señalan que los perros son como ‘transportadores móviles’ que recogen material biológico del exterior durante el paseo y lo redistribuyen por la vivienda con su actividad cotidiana.
¿Qué piensas?, ¿buscas mascota… llevarás un perrito a casa? (I)