Para Kristofh Pozo, el cine no llegó por herencia ni por un plan calculado. Llegó cuando no sabía qué camino recorrer. El destino le puso en frente lo que es ahora su mayor orgullo. “Es una presión fuerte para un chico tan joven decir qué hace el resto de su vida”, recuerda. Al terminar el colegio no sabía hacia dónde ir, y su mamá, lejos de empujarlo a una decisión inmediata, le dio un consejo que en definitiva le cambió la vida: viajar.