La convivencia parece improbable, pero la naturaleza impone sus reglas. Los capibaras pueden compartir el agua con los cocodrilos sin convertirse en su presa.

Los capibaras, animales que se apoderaron de las redes sociales

El secreto no es un misterio, aunque pocos lo conocen y es que sus incisivos enormes y afilados son un arma suficiente para mantener a raya a los depredadores. Para el reptil, resulta más rentable perseguir peces que arriesgarse con un roedor capaz de defenderse.

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Para los cocodrilos resulta más rentable perseguir peces que arriesgarse con un roedor capaz de defenderse. Foto: Pixabay.

Raro comportamiento entre capibaras y cocodrilos

Elizabeth Congdon, experta en capibaras y profesora en la Universidad Bethune-Cookman de Florida, citada por el portal Ifl Science, asegura que es raro verlos ser cazados en la naturaleza y que incluso los ha visto durmiendo uno junto al otro.

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El tamaño corporal del capibara sumado a su capacidad de defenderse los convierte en un objetivo demasiado arriesgado para un cocodrilo.

Esa actitud relajada les funciona con casi todo el mundo. Como herbívoros poco amenazantes, muchas especies aceptan compartir espacio con ellos.

La experta menciona que hay fotos de pájaros montados en sus espaldas, tortugas tomando el sol sobre ellos mientras duermen, y ejemplos similares en zoológicos.

Si tienen un pedazo de pasto que comer o un estanque donde refrescarse, están conformes. Eso los convierte en los campeones indiscutibles de la buena onda del reino animal, capaces de convivir incluso con depredadores que no se caracterizan precisamente por su generosidad.

Los cocodrilos prefieren otro tipo de alimento. Foto: Pixabay.

Pero la tranquilidad tiene un límite. Jaguares, anacondas, ocelotes y águilas arpías sí los cazan en ciertas circunstancias, aunque su mayor amenaza son los humanos.

Muchas comunidades en Sudamérica los cazan y comen a pesar de prohibiciones en algunos países, y han surgido granjas comerciales para aliviar la presión sobre poblaciones silvestres.

Videos virales y reportes en medios muestran que los capibaras también atacan mascotas y personas cuando se sienten provocados, así que conviene no abusar de su paciencia.

(I)

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