La vida de Abby Riqueros se sostiene en tres pilares que han marcado cada una de sus decisiones: su familia, su disciplina y la voluntad que desarrolló desde niña. A sus 22 años, la nueva Reina de Guayaquil vive un momento intenso, pero su centro no cambió. Lo recuerda cada vez que piensa en su hermana Brisa, en su mamá, en su papá, en los ocho hermanos que conforman ese hogar lleno de voces, risas y complicidades que la acompañan.













