La renuncia de Santiago Peña a la presidencia de Paraguay, anunciada este jueves, 5 de noviembre, se produjo en medio de una crisis política desatada por el caso Ueno Bank.
La entidad financiera quedó sometida a un proceso de resolución después de que el Banco Central detectara problemas de solvencia y operaciones crediticias cuestionadas.
El escándalo también puso bajo escrutinio los vínculos empresariales del mandatario con el grupo propietario del banco. Peña fue accionista de Ueno Holding hasta marzo de 2025, una relación que la oposición señaló como un posible conflicto de intereses.
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Ueno Bank pertenece al Grupo Vázquez y obtuvo su licencia bancaria en 2023 tras operar como financiera e incorporar a Visión Banco. Su expansión estuvo impulsada por los servicios digitales y las promociones hasta alcanzar cerca de tres millones de clientes.
El pasado 3 de noviembre, el Banco Central del Paraguay anunció el procedimiento de resolución de la entidad. La revisión de sus cuentas detectó que el índice de solvencia había caído por debajo del mínimo exigido y señaló préstamos de alto riesgo a empresas vinculadas con sus propietarios.
La medida paralizó las aplicaciones, las tarjetas y las transferencias del banco. Ueno también administraba fondos de instituciones públicas, incluidos recursos del sistema de pensiones. Para proteger a los depositantes, el organismo activó el Fondo de Garantía de Depósitos.
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La crisis derivó en la detención de ocho directivos y en la presentación de un pedido de juicio político contra Peña y el vicepresidente Pedro Alliana. El respaldo del Partido Colorado a esa iniciativa agravó la situación del mandatario, quien finalmente anunció su renuncia. (I)



