Arengados por Juana Castro, licenciada en Rehabilitación, los residentes también mueven la cadera ceñidos al dicho del grupo neoyorquino Oro Sólido. "A la dere (derecha), a la izquierda, a la dere, a la izquierda", escuchan los danzantes y quienes acompañan con las palmas, sentados formando un círculo.

La sesión después consiste en jugar pasando una pelota de mano a mano. Hay risas, buena vibra, convivencia armoniosa...

La mayoría de los alrededor de 20 participantes son adultos mayores o están cerca de la tercera edad, y varios registran más de 30 años viviendo en el Instituto de Neurociencias, o denominado hasta el 2010 hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce, de la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG).

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La institución situada abajo del cerro del Carmen, centro de la ciudad, que al mes registra 4.000 atenciones en Consulta Externa y que en este tiempo de pandemia crece en asistencias telemáticas, conmemora este martes 140 años de servicio.

La residencia suma 208 adultos, 160 con la categoría de abandonados. "Los otros tienen familia, pero esporádicamente viene, tal vez una vez al año o llaman por teléfono", sostiene Susana Ordóñez, jefa de la espacio de recibimiento.

La JBG, dentro de su gestión social, asume la estadía de los habitantes, divididos en los grupos A, B y C, según el nivel de asistencia que requieren por las variables de estado clínico y edad, y dentro de los esfuerzos por propiciar el reencuentro con parientes o la reinserción familiar, una vez que los pacientes "tengan buen nivel".

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"Una señora de Loja. Sus hijos vinieron cuando tenían 30 y 25 años, se enteraron que su mamá estaba acá. Los dos se propusieron, tuvieron un abordamiento de cómo cuidar a mamá y ya tiene como tres años viviendo con ellos; ha tenido recaídas, ellos han sabido llevarla a su médico", subraya.

De aquel buen nivel, Ordóñez cita el caso de Nelson, de 64 años, quien sí ha recibido a familiares en el instituto. "Pese a su enfermedad hemos podido incluirlo en actividades laborales, él ha sido aceptado en el área de Logística, hace trabajo de medio tiempo", detalla.

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La labor del residente hace 27 años, que tiene un cuadro de esquizofrenia, es llevar insumos a departamentos específicos. Fidel Franco, Danny Mite, Greta Yambay y Cira Benítez son sus compañeros. El primero habla su rapidez para la suma y la resta, y lo pone a prueba: "Nelson, cuánto es 45 menos 22". Él le quita la mirada al camarada por pocos segundos, calcula y responde 23.

En el 2010, en medio de la implementación de un nuevo modelo de gestión que había empezado cuatro años antes y que dejó atrás el enrejado tipo prisión y los uniformes a cuadros, el centro pasó a llamarse Instituto de Neurociencias, ya no hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce. Un esfuerzo apuntó a desvanecer un estigma.

"Logramos que se quite eso de 'estas Lorenzo', que acá solo están los locos. La gente viene y dice 'Wow, pensé que me iban a agarrar o algo así'. Dicen 'Me siento diferente'. Antes había ese estigma", dice la jefa de la residencia de Neurociencias.

Servicio ciudadano

El área de recibimiento, con una nómina de auxiliares de Enfermería, enfermeros, ayudantes terapéuticos, psicólogos, psiquiatras y médicos clínicos, está abierto para que familias dejen a su pariente dependiente si necesitan salir de viaje, someterse a una cirugía o simplemente tomar un descanso.

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Hay un costo y el tiempo máximo de estancia es de tres meses, puesto que un periodo superior marca el inicio de una desvinculación familiar, según personal del Neurociencias.

La jefa de la residencia afirma que solo 17 de los 208 pagan algún valor por los servicios. El resto lo subsidia la Junta. Para información adicional, comunicarse al 099-952-3785.

La línea de ayuda ÁnimaEc, que es una app, brindó soporte emocional a 286 ciudadanos entre febrero y noviembre del 2020, de los cuales 62 manifestaron comportamiento suicida ligado a conflictos académicos, económicos, familiares y sociales, según la Junta de Beneficencia de Guayaquil, entidad que celebró 133 años de vida institucional y de servicio a la urbe porteña y al país.

Con su creación en el 1888, la Junta asumió el manejo de tres instituciones: el hospital psiquiátrico Lorenzo Ponce (hoy Instituto de Neurociencias), el hospital general (hospital Luis Vernaza) y el cementerio general. (I)