Una preocupación ciudadana respecto del contagio de COVID-19 es el tránsito de buses con una carga de pasajeros que suponga un riesgo inminente de transmisión del virus.

En La Puntilla, cantón Samborondón, las unidades de servicio urbano que proceden de Durán han sido observadas por irrespeto al aforo, que no debe superar el 50 %; por excesiva velocidad y por no mantenerse en el carril de servicio.

Gustavo Arce, taxista que labora en La Puntilla, dice que los buses pegados uno detrás de otro en los paraderos refleja que esos choferes andan corriendo, puesto que no mantienen distancia respecto del intervalo de salida.

Moradores señalan que las unidades, especialmente en las horas pico y en los primeros kilómetros de la avenida Samborondón, no se mantienen en el carril de servicio y que por su velocidad excesiva representan un riesgo para los conductores de carros livianos.

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Milton Mena, gerente de la cooperativa Panorama, comenta que ha tenido reportes al respecto, que procuran concienciar a los colaboradores para que no incurran en mala práctica, y admite que los controles al momento son insuficientes, pero promete que ese escenario cambiará con la puesta en funcionamiento de una central de monitoreo.

Dice que el conductor infractor sería objeto de una suspensión de actividades.

El directivo habla de la adquisición de una nueva flota de buses provistos de un dispositivo para regular la velocidad según la autorización del organismo de control.

Agrega que con ello prevén ofrecer un servicio especial a La Puntilla, abarcando también a La Aurora (Daule). “Aire acondicionado, asientos reclinables, solo sentados, prohibido subir vendedores, wifi permanente, puertos USB para que el pasajero pueda cargar sus teléfonos celulares, paraderos exclusivos”, menciona.

En La Puntilla brindan servicio urbano también las cooperativas Eloy Alfaro y 16 de Octubre, también de Durán. De ahí que el transportista sostiene que no necesariamente las faltas de tránsito proceden de choferes de la Panorama.

El control está a cargo de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), que mantiene agentes en los puntos de mayor afluencia ciudadana. Uno comenta que los patrullajes permiten mantener una franja con pocas novedades.

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La nueva flota de esta compañía se alista en un canchón situado en El Recreo, Durán. La marca fabricante es Hino, de la asiática Japón, y la carrocería es de marca Miral, de Ambato.

En Durán, técnicos se encargan del sistema eléctrico y de ultimar otros detalles.

El gerente Mena destaca el sistema de desinfección de las unidades. En un bus muestra una ventolera que según él, dispone de un filtro con sensores para medir el nivel de contaminación y para activar asimismo los equipos de desinfección con ozono. A la vista de los pasajeros están las pantallas para que observen esas mediciones.

Los vehículos relevados, comenta, darían servicio en las rutas del cantón.

Inicio de recorrido

En una semana se prevé que los nuevos buses recorran La Puntilla, remplazando a las unidades actuales. El costo del pasaje se mantendrá en $ 0,45.

La Panorama dispone de seis rutas. En Guayaquil, los carros llegan al centro de la ciudad (calle Padre Solano) y a la Terminal Terrestre. En Durán hay servicio en la zona de las industrias e incluso en un asentamiento llamado Finca Delia.

En Daule hay carros que salen de La Aurora hacia el centro de Guayaquil.

El crédito para la adquisición de la flota fue de $ 4,5 millones. El valor unitario de cada carro es de alrededor de $ 150.000.

El dirigente Mena destaca la apuesta de los socios, que suman 148 equivalentes a un vehículo cada uno, por invertir en tiempos de pandemia. Subrayó que buscan ofrecer mejor servicio de transporte de pasajeros. (I)