Los vecinos del callejón Espíritu Santo entre 4 de Noviembre y Azuay, suroeste guayaquileño, viven una pesadilla desde hace más de cinco años.

Consumidores de drogas se han tomado ese tramo y lo han vuelto inseguro. Los moradores indicaron que no pueden salir con tranquilidad de sus viviendas por temor a ser atacados o asaltados por ellos.

Jorge M. es presidente del Comité Espíritu Santo, que formaron entre los moradores, ya cansados de esta situación.

El ciudadano explicó que en el año 2014 comenzaron a llegar personas para consumir la droga H en ese callejón. “Nosotros les decíamos que se vayan, pero de repente comenzó a llegar más y más gente que no vivían aquí”, manifestó.

Publicidad

Con el paso del tiempo, este sitio ya se volvió espacio fijo para quienes consumían diversos tipos de drogas.

Algunos incluso han grafiteado paredes en este callejón y asaltado a vecinos y transeúntes.

Un equipo de este Diario acudió a la zona la tarde y noche del jueves 14. Sobre una vereda hacia la calle 4 de Noviembre, cuatro personas inhalaban sustancias desde una funda. Apenas un metro atrás, una joven intentaba encender un papel con droga. Segundos después lo hizo, y en la zona se esparció el olor a marihuana.

Las vestimentas de estas personas se evidenciaban sucias, algunos cargaban fundas de basura. Otros cruzaban hacia un callejón al frente. Dos personas estaban paradas en las esquinas, con cigarros en mano, vigilando el sector.

“Estos son campaneros, cruzan, se van, regresan, se vuelven a poner en la esquina, viendo que no venga la Policía”, manifestó Esther, una vecina.

Los moradores contaron varias historias desagradables que han vivido por los consumidores de droga. Por ejemplo, Silvia, otra vecina, indicó que dos sujetos comenzaron a fumar marihuana en los exteriores de su casa. Su abuela salió a reclamarles y a pedirles que se retiraran. Pero ellos comenzaron a insultarla.

Publicidad

“A mí se me robaron los retrovisores del carro. No podemos salir por miedo a que nos asalten, que nos toquen o quieran hacernos daño”, indicó.

El presidente del comité expresó que las riñas entre los consumidores son constantes.

La última fue la semana pasada y quedó registrada en un video que grabó una cámara de uno de los vecinos del sitio.

Dos personas, con armas blancas, iniciaron la gresca.

Estaban rodeados por otras nueve personas, dos de ellas montadas sobre un triciclo.

Enseguida, dos vecinos irrumpieron para sacarlos del lugar. “Fueron tres peleas que hubo ese día”, explicó Jorge.

El ciudadano contó que los policías que rondan por el sector sí les han ayudado para ahuyentar a los consumidores, pero no ha sido suficiente, pues ellos regresan horas después, con otras personas.

Uno de los problemas que también sufren es la mala disposición de basura. Las fundas son ubicadas en una esquina, pero los consumidores las rompen y dispersan los residuos hacia las veredas.

“Hay días en que los carros no pueden ingresar al callejón porque todo está bloqueado con la basura”, indicó Silvia.

Agregó que los consumidores duermen en las veredas e incluso realizan sus necesidades biológicas en el callejón, por lo que se percibe mal olor.

Los vecinos enviaron una misiva a la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG), con el objetivo de que instalen una cámara de vigilancia. Esta petición fue aprobada, según una respuesta que les llegó de la entidad en octubre del año pasado.

Pero lamentan la lentitud del trámite y esperan que la cámara sea instalada a la brevedad posible, pues ya no soportan vivir en esas condiciones. (I)