Estar en medio de la naturaleza es lo que más disfruta el matemático Juan José Illingworth Niemes. Hace poco se deleitó con el florecimiento de los guayacanes que tiñe de amarillo a la parroquia Los Lojas, de Daule. Y estos últimos días del 2020, desde la playa Chipipe (en Salinas), contempla la inmensidad del mar que lo cautivó de niño y le da tranquilidad.

En este ambiente de descanso, acompañado por su esposa, Marcela Suárez, y su hijo menor, Juan José (25), este guayaquileño de 65 años hace una pausa al finalizar la tarde para actualizar las cifras de fallecidos durante esta pandemia de COVID-19, según el registro de los cementerios de Guayaquil. Esta idea se le ocurrió en marzo, afirma, al ver inconsistencias en las cifras del Ministerio de Salud (MSP).
“No cuadraban”, dice Illingworth sobre las estadísticas del MSP. “Tengo contactos con médicos, me decían que la gente se estaba muriendo por decenas, cientos, y las cifras oficiales decían seis muertos”, recuerda este matemático con cerca de cuatro décadas de experiencia en la creación de software, manejo de indicadores y modelos informáticos.

La media de fallecidos en Guayaquil, que determinó Illingworth con las estadísticas de defunciones, es de 37,6 y el 6 de abril llegó a su pico mayor con 502 decesos, 464 más que ese promedio. Del 21 de marzo, cuando se inicia con este reporte, al 29 de diciembre se dieron 8.268 muertes de más que, asegura, son imputables a la pandemia. Mientras, el MSP manejaba hasta las 08:00 del 1 de enero una cifra inferior incluso en toda la provincia de Guayas, de 3.547 fallecidos entre confirmados (1.859) y probables (1.688) hasta ese corte.

“Me da gusto que se dio a conocer el impacto (del COVID-19) que tuvo en la ciudad y se pudo tomar esta experiencia para prevenir en otras ciudades”, dice Illingworth, crítico de la información entregada por el MSP. Considera que “fue un desastre y sigue siendo”. En actualización de datos y el análisis trabaja con dos colegas.

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Las cifras las publica en su web: federalismo.net, donde promueve con el movimiento cívico Ecuador Federal la reestructuración del Estado: “Los países más avanzados son descentralizados (...), hay que cambiar el esquema a un sistema federal para elevar el sistema de desarrollo”.

Illingworth creció en el barrio Orellana, en un departamento construido en el patio de la casa de su abuelo Francisco Illingworth, exvicepresidente del país (1956-1960).

Su talento por las matemáticas lo descubrió desde pequeño. En la escuela Abdón Calderón participaba en las competencias de cálculos mentales entre paralelos. A los 11 años se cambió de casa con sus padres y tres hermanos a Los Ceibos. A pocas cuadras quedaba el colegio jesuita Javier, donde cursó la secundaria y se graduó de bachiller.

A los 17 decidió seguir sus estudios en Bélgica, en la Universidad Católica de Lovaina, por, entre otras cosas, recomendación del padre jesuita Paquito Cortez (+) y el costo accesible de la educación.

“Fue difícil, el nivel (académico) era diferente (...), me gradué con honores”, sostiene el guayaquileño que en cinco años obtuvo dos títulos, uno cuya traducción al español sería ‘Candidato’ y el otro, ‘Licenciado en Ciencias por la vía de las Matemáticas’, que equivale, explica, a una maestría.
En esa universidad de Bélgica estudiaban 30 ecuatorianos, recuerda Illingworth, 28 eran becados de la Sierra y dos de la Costa, que se costeaban los estudios, entre ellos él. Con esa experiencia reafirmó la concepción, asegura, del centralismo en el país. Años más tarde incursionó en la función pública como director del INEC entre 1992 y 1995, cuando –recuerda se emitían doce publicaciones anuales y tenían 800 funcionarios. “Reduje a 400 empleados y subimos de 12 a 20 publicaciones”, sostiene, como parte de sus logros.

Ese cargo fue la antesala de un corto paso por la política, como diputado en 1996. Llegó con la idea de cambiar esa inequidad y lo cumplió, afirma, con la ley que propuso de aumentar del 4 % al 15 % los recursos que se destinan a los cabildos. “Casi cuatro veces más se ha distribuido entre las ciudades y provincias”, dice el matemático que en sus inicios fue docente en la Espol.

Pero se aburrió de dar clases y fundó una empresa para producir softwares. Uno de sus productos, un sistema de información para camaroneras, ganó el primer premio de un concurso de informática de IBM a nivel nacional y lo exportó a firmas de 30 países.
La mirada de Illingworth sigue en su trabajo, en su aporte a la ciudad con cifras de fallecidos y en el fortalecimiento del movimiento cívico Ecuador Federal. Desde su web publica también artículos sobre esa concepción política. “Porque el centralismo ya no da más (...), los recursos se gastan de forma inequitativa”, insiste. (I)