Lavadoras, televisores, computadoras, ropa y otros artículos usados comercializan los recicladores, también conocidos como cachineros, en un sector de la calle Antepara entre Huancavilca y Manabí. Este lugar se ha convertido desde hace tres meses en un punto de venta diaria, a partir del mediodía.

“Venga, venga, lleve lo que necesite”, gritaba Daniel Beltrán, el jueves anterior, rodeado de lavadoras para ofrecer.

Hace tres meses estos vendedores se ubicaban en la calle 24, suburbio de Guayaquil, pero se desplazaron al centro por la competencia que había en el sector, relató Vicente Hernández, quien expende ropa.

Recorren en camionetas por diversos sectores de la ciudad desde la mañana y llegan al mediodía a la calle Antepara para comercializar sus productos en el tramo mencionado.

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Mientras se bajaba de una camioneta llena de electrodomésticos, José Rivera comentó que antes vendía su mercadería en la 24 y la Ch, sector conocido como mall del piso, porque los productos se expenden en el suelo, en aceras o en las calles. Dijo que en dicho lugar hay mucha competencia y eso merma las ventas.

Los artículos más vendidos son las lavadoras; también se comercializan las piezas de estas. Clientes van y piden los repuestos que necesitan.

“Mi lavadora es antigua y he ido a bastantes almacenes a conseguir el repuesto, pero me dicen que ya no tienen, por eso acudo a los cachineros”, dijo John Rubio mientras sostenía la pieza que compraría.

En la parte del frente se situaba Marissa Mite. Con voz alta llamaba a las personas que pasan por el sector e invitaba a que observaran sus artículos como ropa, zapatos, relojes. Sus artículos estaban enfilados sobre mantas y tablas; otros, tirados sin orden.

En cuanto a los precios de electrodomésticos varían entre $ 80 y $ 120. Y en ropa y accesorios van de $ 0,5 0 a $ 5.

Los llamados cachineros temen que algún día los metropolitanos los sorprendan y les quiten sus artículos, ya que la venta de estos es el sustento que tienen, explicó Andrés Villavicencio. Pide un espacio de trabajo porque dice que hacen una labor honesta y esforzada.

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Cuando tiene mucha clientela, él recauda $ 10 y a veces $ 3 cuando la venta está baja.

Los artefactos provienen de ciudadelas y urbanizaciones donde la gente vende a los recicladores a precios económicos como el que ellos ofrecen.

Recorren en sus camionetas llenas de artefactos hasta llegar a su destino, donde ubican sus artículos y llaman a la gente por medio de megáfonos y los clientes se acercan.

Los habitantes del sector se sienten molestos al ver aglomeraciones y el tráfico que se forma durante las tardes. Antes, contaron, no era así.

“Hacen mucho ruido cuando bajan sus productos y me molesta porque tengo a mi mamá mayor de edad y necesita descansar”, dijo Cecibel Macías.

Hernando Mosquera, otro morador del sector, atribuyó a la presencia de los vendedores el congestionamiento vehicular y el bullicio. “Antes mi sector era tranquilo en las tardes y ahora es un comercio”, dijo.

En el centro de la calle Antepara se observa afluencia de autos que pitan para que prosigan los demás carros y esto causa molestia en el tráfico.

“Siempre paso por esta calle y me asusté porque pensé que era una pelea callejera, luego me di cuenta de que eran los cachineros. No me parece correcto que estén ahí ya que la Huancavilca es una calle transitable”, comentó con malestar Roxana Villón.

Entre los comerciantes que se ubican en el sector del centro hay personas que buscan tener una ganancia extra.

“Soy docente jubilado y tengo mi local de televisores, lo ubiqué por distracción y para tener un sueldo más”, manifestó Leonidas Tomalá, habitante del sector.

Las personas residentes de la calle Antepara esperan que les asignen un sector, pero reconocen que al botarlos de ahí se crearía un problema social.

No habrá espacios para ellos

Por términos legales no se puede establecer localidades de venta para mercadería de dudosa procedencia, afirmó Gustavo Zuñiga, director de Aseo Cantonal, Mercados y Servicios Especiales.

Elementos que venden

Todos las cosas variadas que estos vendedores informales expenden no se sabe el origen, señaló Zúñiga. (I)