“No había ninguna clínica ni hospital donde ingresarnos ni tampoco queríamos ir porque nos daba mucho miedo y no teníamos cómo dejar a nuestros hijos. Por lo que tomé e hice todo lo que me dijeron, desde infusiones calientes, lo más caliente, ajo, eucalipto, limón, nos pusimos mentol. Hacíamos ollas y ollas de té, porque todos tomamos eso”, explicó Éricka Moreno, guayaquileña de 40 años que sufrió todos los estragos del COVID-19 postrada en su casa. Su esposo, Freddy López, y sus dos hijos adolescentes fueron quienes la asistieron y en familia lograron sobrevivir al virus.

“Empecé con una fiebre que jamás había sentido tanta intensidad, ni las paracetamol, que era lo que decían que solo eso se debe tomar, ni eso bastaba, porque medio bajaba la fiebre al ratito otra vez subía más fuerte. Llegó un momento en que me cansaba hasta poder hablar, decía una palabra y sentía que me ahogaba, que me cansaba. Estuve cuatro días postrada en la cama. Mi esposo que es el que cumple el rol de salir a trabajar tuvo que ocupar el mío que es de las labores domésticas, él con ayuda de mis hijos. Uno se encargaba de atender a su hermano con discapacidad, la pequeña me atendía a mí, me pasaba los tés y estaba conmigo, y la otra se encargaba de limpiar toda la casa. Yo digo que a todos nos dio porque todos caímos, porque mi casa es pequeña, un solo baño. Todos me decían que haga cuarentena separada, pero cómo hago eso si mi casa es pequeña con un solo baño para todos, imposible. Tengo un hijo discapacitado que se me acostaba al lado mío.

Yo decía: 'Dios mío, que no pase nada'; al final casi a todos nos dio, porque mis dos adolescentes tuvieron leve fiebre. Nuestro tratamiento fueron infusiones calientes de eucalipto y sí que estaba peleado conseguir ese eucalipto, pero me lo consiguieron, eran cinco infusiones, lo más caliente que podía resistir, había que tomársela porque decían que el virus ese no resistía a las cosas calientes, tomar sopas calientes.

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También otros tipos de té como de manzanilla, anís, romero, cedrón, lo que teníamos a la mano, pero no dejar de hidratarse. Yo escuchaba que ya había alguna otra receta con jengibre o algo más, también lo hacía, todo natural. Opté por usar mentol, hacer vaporizaciones con olla, calentábamos agua de eucalipto y con una sábana nos arropábamos, todos lo hacíamos en diferente horario, salíamos sudaditos. Qué no hicimos. Me hacía gárgaras con limón y sal, vinagre, con enjuague bucal, eso sí me desgarraba. También me conseguí esos aceites esenciales, había unos que te ayudaban a respirar y te relajaban, eso me ayudó mucho también. Cuando me dio, yo pensé que era lo peor, tuve mucho miedo. Pensé que a mí me dio lo peor, pero cuando me pude levantar a los días cayó mi esposo y ahí se vino lo peor porque su fiebre era más intensa y la enfermedad duró mucho más, unos siete días postrado, ante eso lo llevé al doctor particular, nos mandó exámenes de tomografía y al ver los resultados me dijeron que yo tenía que llevarlo al hospital porque él estaba muy mal; yo me negué, le dije que como yo me recuperé con mis infusiones y tratamientos caseros, asimismo lo iba a curar. Paralelamente a eso, mi suegro y mi suegra estuvieron muy muy mal, a él sí se lo llevaron al hospital Teodoro Maldonado, se lo llevaron porque le faltaba oxígeno, él se fue muy consciente, despidiéndose de su esposa, y se comunicó con mi esposo y le dijo que él se encargue de su mamá.

Ya él falleció y mi esposo se lamentaba que por qué no lo tratamos en casa como lo hicimos nosotros, capaz se salvaba, sin embargo eso solo lo sabe Dios. Perdimos muchos seres queridos, amigas que perdieron a sus hijos, fue una batalla diaria para sobrevivir pero lo hicimos unidos, con las medidas de protección, encerrados y cuidándonos, era lo que teníamos, solo nosotros. Ahora valoramos mucho estos momentos, nos ha fortalecido. Me siento feliz y aunque los achaques permanecieron algunos meses, nos hemos levantado, mi esposo sigue trabajando . Yo veo la forma de apoyar en los trabajos que me salgan para ayudar, mis hijos estudiando y con orgullo puedo decir que la luchamos y seguiremos así por nuestra familia”. (I)