'Piscinazos', parrilladas y pícnics (comidas en parques o espacios abiertos) familiares o entre amigos; fiestas con más de 25 personas; juegos entre niños y vecinos en espacios recreativos y partidos de fútbol o de vóleibol se han dado ya en algunas áreas sociales y comunitarias de urbanizaciones privadas de Guayaquil, pese a que la pandemia del COVID-19 continúa y hay restricciones.

Incluso antes de que terminara el estado de excepción en Ecuador se registraron incidentes que fueron grabados y subidos a redes sociales, como los de dos hombres en aparente estado etílico que hicieron escándalo público, de manera individual, en dos urbanizaciones de la vía a la costa, la noche del 12 y madrugada del 13 de septiembre último.

Y para controlar aquello y evitar posibles contagios de COVID-19, representantes de urbanizaciones privadas de Guayaquil y del Municipio porteño acordaron, por unanimidad, mantener cerradas aún las áreas sociales y comunitarias.

Esto incluye las piscinas, canchas deportivas, espacios recreativos (como juegos en parques) y salones de eventos.

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Solo podrán utilizarse las canchas y piscinas con ciertas restricciones y para algunos casos, como los de entrenamiento formativo, profesional o por prescripción médica para uso terapéutico (en el caso de las piscinas) de los residentes.

No se permitirán torneos, encuentros de fútbol, campeonatos y otros similares para que no exista mayor contacto y riesgo de contagio de COVID-19, contó Guillermo Ayala Padilla, presidente de la Federación de Urbanizaciones de Vía a la Costa, donde hay cerca de 40 urbanizaciones privadas, desde Puerto Azul hasta el km 22 de la vía a la costa.

En la reunión del martes 22, en la que se decidió mantener cerradas las áreas sociales, participaron administradores y representantes de ciudadelas privadas de la vía a la costa, oeste, y de la autopista Santa Narcisa de Jesús, noreste.

Ahí, los integrantes contaron las experiencias y los problemas que enfrentaron en unos casos para mantener el control comunitario durante esta pandemia, pues hay quienes se resisten a cumplir con las normas sanitarias. Ayer, el Municipio les envió la resolución oficial.

En un mes se volverán a reunir para analizar si se pueden reabrir de manera paulatina ciertas áreas sociales.

En este tiempo, cada urbanización privada hará un monitoreo, cuyos resultados se expondrán en la cita del 22 de octubre.

Jorge Rodríguez, concejal: Municipio pondrá una base, protocolo, para reabrir áreas comunitarias

"La reunión (del martes 22) era para establecer un protocolo común (de reapertura) y que luego cada urbanización entregue su propio protocolo (para que lo apruebe el COE cantonal). Pero la voz fue unánime: 'No todavía, por favor', 'no estamos preparados, la gente abusa y comete excesos', mejor es que vía Municipio la resolución de esta reunión sea que por lo menos (esperar) un mes más para poder mantener el control (en áreas sociales).

El tema hasta octubre está congelado. Vamos a evaluar la situación, les hemos explicado que cada zona, con este nuevo protocolo de apertura, tiene que tener control, dispensadores de alcohol, una persona responsable (a cargo del control en las áreas sociales), entonces viendo la realidad (diferente) de cada una vamos a disponer este protocolo (Municipio pondrá la base, un protocolo común) progresivo de apertura, primero en unas cuantas urbanizaciones y de ahí irá creciendo", cuenta el concejal que estuvo en la reunión. (I)