La calle Pichincha permanece activa pese a la pandemia. En 550 metros uno puede encontrar restaurantes, cafetería, bancos, tiendas de ropa, un hotel, un museo, una gran biblioteca y plazas de descanso.

ADN comercial

El movimiento comercial es parte de la razón de ser de esta vía que data de inicios del siglo XVIII, cuando Guayaquil ya se encontraba dividida en la Ciudad Nueva y la Ciudad Vieja.

Publicidad

En este último sector se ubicó la Segunda Calle o Calle Real, como se le conoció en ese tiempo a la calle Pichincha.
Según el investigador histórico Jorge Aycart, por ese entonces la ciudad de Guayaquil era larga pero no muy profunda, por lo que solo tenía dos calles.

Por un lado estaba la calle de La Ría, que colindaba con el Malecón y ahora es la calle Malecón, y paralela a ella se encontraba la calle Real.

Mientras el alumbrado y movimiento de la calle de La Ría llamaban la atención de los visitantes que llegaban en buques al puerto, la Calle Real tenía su atractivo en que se mostraba como sede de grandes casas comerciales.

Publicidad

En 1710 se inició la construcción del puente de las 800 varas, una estructura de madera que estaba destinada a unir a los dos sectores en los que la ciudad se dividía.

La construcción estuvo ubicada donde ahora se encuentra la calle Panamá y por su cercanía, la Calle Real pasó a conocerse entre los guayaquileños de ese tiempo como la calle del puente de las 800 varas.

Publicidad

Para el siglo XIX, la Calle del puente de las 800 varas tomó el nombre de Calle del Comercio, a partir de la calle Junín.
El historiador Carlos Matamoro Jara evidenció el cambio en el segundo volumen de su libro Las calles de la ciudad de Guayaquil, tomando como referencia un plano de 1858.

“Ahí el comercio era una cosa increíble, tanto así que los negocios ubicados en la Calle del Comercio y en la calle de La Ría trabajaban hasta las 21:00, lo que llamaba la atención de los viajeros”, expresó Aycart.

Todo el sector presentaba un gran movimiento comercial.

En la calle de La Ría se ubicaban negocios de exportación de cacao y en la Calle del Comercio, almacenes que ofrecían gran variedad de productos a sus compradores ávidos.

Publicidad

Años más tarde, en la calle Panamá las codiciadas pepas de cacao relucirían bajo el sol brillante mientras se secaban.

Pero en la Calle del Comercio no solo se encontraban negocios locales, sino que algunos les pertenecían a extranjeros.

Según Aycart, ellos llegaban a Guayaquil y ponían pulperías que terminaban convirtiéndose en grandes almacenes.

“Usted podía encontrar desde una aguja hasta máquinas de vapor”, comentó el investigador sobre el tema.
Alrededor de 1860 la calle tomó el nombre que mantiene hasta ahora: Pichincha.

El cambio de nombre no significó un cambio en el movimiento comercial, pues la vía, a más de albergar grandes almacenes, se convirtió en el centro financiero de la ciudad.

En la calle Pichincha estaban instalados también grandes bancos como el Banco del Ecuador, el Banco Comercial Agrícola, el Banco Italiano y el Banco del Descuento.

Sin embargo, a partir de la crisis económica de 1999, la popularidad financiera de la calle empezó a decaer.
Con los bancos cerrados o en quiebra, los grandes comercios se trasladaron hacia el norte de Guayaquil, interesados por la construcción de los malls, plazas o centros comerciales.

“Se puede ver el otrora. Antes la calle Pichincha tenía mucho bullicio, pero ahora en comparación a tiempos antiguos, pasadas las 14:00 se encuentra con una soledad absoluta”, se lamentó Aycart.

Algunos edificios de los bancos quebrados en el 99 se han adoptado para otro uso, otros se mantienen, pero la calle Pichincha ha logrado conservar su estatus comercial. (I)