La calle Panamá evoca varias etapas de Guayaquil antiguo, que ha registrado su desarrollo comercial y urbano. En la época colonial, por este tramo cruzaba un puente que conectaba los dos sectores que tenía la ciudad. Ya en los años republicanos, el olor a cacao era característico de esta calle, pues sobre sus veredas dejaban secar la pepa de esta fruta.

En el siglo XVIII, durante la época colonial, por la actual calle Panamá cruzaba el puente de 800 varas, hecho con madera de guasango, de aproximadamente 650 metros y que servía para conectar la denominada Ciudad Vieja con la Nueva, que se extendía hacia el sur. Estos dos sectores estaban separados por un tramo pantanoso formado por cinco esteros: Villamar, Junco, Campos, Morillo y Lázaro.

En 1858, ya con Guayaquil libre del yugo español, el geógrafo Manuel Villavicencio elaboró un mapa en el que este tramo tenía dos denominaciones. Hasta el segundo estero era Calle Real, mientras que hacia el norte era nombrada como calle Ciudad Vieja. Luego, a mediados del siglo XIX, pasó a llamarse La Libertad.

En 1926, mediante ordenanza municipal, fue designada como calle Panamá. Esta medida fue ratificada en 1996.

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En el siglo pasado, sobre todo en los años 40, una vez que el cacao volvió a tener auge luego del declive en 1920 por las enfermedades monilla y escoba de bruja, esta calle acogió varias bodegas de casas exportadoras de cacao. Era común ver a trabajadores de estos sitios “tendalear” o secar el cacao sobre la vereda.

Con la caída de la producción de cacao, estas empresas cerraron y así la calle Panamá perdió su característica.

En el presente siglo pasó por un proceso de regeneración urbana a cargo del cabildo. Paulatinamente, empezó a dinamizarse con la ubicación de empresas y otras compañías de servicios. Pero también se inició una etapa para perennizar etapas históricas de Guayaquil. En el 2014, en la calle Panamá se ubicaron estatuas de destacados personajes que dejaron su marca en la ciudad.

En la intersección con Loja, fue retratado un capturador de cangrejos sosteniendo dos maderos con atados de este crustáceo, platillo típico de los guayaquileños. A la altura de la calle Tomás Martínez, la figura de un canillita que vocea las noticias está plasmada; así también está ubicada la escultura de un lustrador de zapatos, frente a una banca.

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Alberto Spencer Herrera, gloria del fútbol ecuatoriano, también forma parte de esta galería de esculturas. Otro personaje destacado grabado sobre la calle Panamá es el expresidente Vicente Rocafuerte, en la intersección con Roca.

El Municipio de Guayaquil tenía planes de reactivar esta vía haciéndola exclusivamente peatonal, con la instalación de cafeterías, galerías y restaurantes, que atenderían con sillas y mesas sobre las veredas, con arborización y realización de eventos culturales masivos.

Para ello, se estaba estudiando la aplicación de una ordenanza, a principios del presente año. Estos proyectos han quedado temporalmente suspendidos, por la pandemia de COVID-19 que ha dejado miles de muertes en la ciudad.

Desde hace tres años, en el mes de noviembre, la calle Panamá se convierte en escenario donde se presentan varios artistas. Durante dos días se desarrollan conciertos, exposiciones artísticas, obras de teatro, en el festival cultural y turística Vive el centro.

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Diferentes bares, restaurantes, discotecas, hospitales y agencias bancarias también se asientan sobre esta calle, de una sola vía, en el sentido norte-sur, desde Loja hasta 9 de Octubre, intersección donde su nombre cambia a Pichincha.

Grandes esferas de cemento separan la acera de la calle. Hacia el lado este de la vía hay varios estacionamientos.

Otro de los proyectos que estaban en estudio dentro de la calle Panamá era la creación de un centro cultural al que se denominaría 800 Varas.

En la calle Imbabura, en una vivienda patrimonial conocida como la Casa del Cacao, la fundación Guayaquil Siglo XXI realizaba labores de mantenimiento. Allí entrará a funcionar el Museo del Cacao.

El pasado jueves 23 el cabildo local inauguró el mural Esplendor del cacao, en las calles Panamá e Imbabura. La obra estuvo a cargo del artista Juan Pablo Toral. Según el Municipio porteño, este es el punto de partida para el proyecto cultural Paseo de las Artes en la calle Panamá. (I)