Ecuador no es ajeno al sacerdote mexicano Ángel Espinosa de los Monteros. Así como este, varios países latinoamericanos han sido parte de sus recorridos en los que ha llevado sus conferencias que incluyen temas como el matrimonio, la familia, los jóvenes, los valores y sobre todo la fe cristiana, una fe que viene profesando desde hace varias décadas.

El religioso llegó esta semana al país para participar en una serie de charlas en Guayaquil, Quito, Machala, Ambato. Estos encuentros forman parte de una gira en la que el tema de la felicidad es la protagonista: ‘El derecho y el deber de ser feliz’. Así es como ha denominado a la prédica que ayer ofreció en esta ciudad.

“Mucha gente dice, ‘tengo derecho a ser feliz’ y yo lo único que digo –después de haber estudiado y leído, no son conceptos míos, es de leer– es que me encuentro con que no solo tienes el derecho, tienes el deber, porque una persona que no busca su propia felicidad –y la felicidad la tengo que buscar yo– no será feliz jamás”, apunta el sacerdote.

Yo hablo de una manera muy concreta, no uso conceptos elevadísimos, no soy ni filósofo ni teólogo, estudié filosofía y teología, y lo único que hago es aterrizar todos los conceptos al nivel de toda la gente”. Ángel Espinosa de Monteros, sacerdote

Señala que en la vida “hay gente que aumenta tus alegrías, tus pasatiempos, que te llena un día, pero la auténtica felicidad, que es una cosa profundísima, la tengo que buscar yo”. “Si no la busco (a la felicidad), como digo: amargado, amarga; triste, entristece, opacado, opaca; aburrido, aburre, y entonces te casas con una mujer y no hablas, no sales, no bailas, no nada... Entonces se nos olvida que no solo tenemos el derecho, sino el deber de encontrar la felicidad para contribuir a la felicidad de los demás”.

A juicio de Espinosa de los Monteros, existen dos tipos de felicidad: la objetiva y la subjetiva. Esta última, expresa, se refiere a lo que nos hace sentir a gusto, como en el caso de los monjes que sienten felicidad con la meditación o el estudio; o en el caso de las personas casadas que son felices con su pareja, con sus hijos.

“Pero hay una segunda parte que es cuál es la felicidad objetiva, y esa todos la podemos encontrar, porque la felicidad objetiva es paz, cercanía de Dios, perdonar, tranquilidad de conciencia, familia, encontrar al amor de tu vida. Y qué pasa con los que no están casados: está el amor hacia dos o tres amigos, hacer todo el bien que se pueda, tener un proyecto de vida... esa felicidad la puede encontrar todo el mundo”, señala el sacerdote, quien lleva 30 años ofreciendo estas charlas.

¿Cuál es su secreto?

El padre Ángel Espinosa de los Monteros señala que la claridad, el humor y la devoción a Dios son sus principales herramientas al momento de llegar al público. “Mi método es ser clarísimo, decir la verdad le duela a quien le duela... entonces te tengo que decir la verdad con las palabras más sencillas, más claras y a todo esto le pongo mi humor, el único ingrediente especial”, dice el religioso sobre el humor que cree “que es un don que viene de familia”, pues no estudió “en una universidad que te enseñe a contar anécdotas simpáticas”.

Luego de Ecuador irá a Jerusalén, Europa y México. (I)