Los retos más grandes a la hora de incluir a los niños superdotados en el sistema escolar se dan en la escuela y en la casa, y es encontrar otros niños de la misma edad que trabajen al mismo nivel alto de pensamiento, dice Jim Delisle, estadounidense, profesor de Educación Especial, quien por más de 30 años ha enseñado a niños con capacidades intelectuales superiores y a aquellos que trabajan con ellos; autor de más de 250 artículos y 16 libros.

Delisle participó, como uno de los tres principales conferencistas de la jornada ‘The Inlcuion Scholl 2020’, organizada por InterAmerican Academy (IAA), en conjunto con sus aliados estratégicos, el Centro Ecuatoriano Norteamericano (CEN), y The Association of American Schools of South America (AASSA). El evento se realizó el 23, 24 y 25 de enero. Además de las charlas magistrales se ofrecieron 50 sesiones temáticas a cargo de 40 expertos internacionales y nacionales, todas sobre temas de inclusión.

“Los colegios deben ser lo suficientemente flexibles como para que un niño de 6 años pueda trabajar en una misma clase con un niño de 8 o 9 para asegurarse que está expuesto a desafíos acordes con su nivel intelectual y no a material que le resulte muy fácil”, apunta Delisle.

Sobre los aceleramientos en los niños superdotados, el experto indica: “Muchos niños que son identificados como superdotados pueden serlo en una sola materia, como por ejemplo Matemáticas y otros en varias materias, o en todo. Entonces la opción debería ser que si el estudiante es destacado en varias materias o todas, puede ser acelerado totalmente de año, pero otros podrían ser acelerados en una materia y regresar a su clase correspondiente el resto del día”.

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“Por otro lado, las aceleraciones no se hacen de la noche a la mañana, se examina al niño, su desarrollo físico y emocional, es un proceso que hay que evaluar; además, si se los acelera y no se tienen resultados exitosos el niño siempre puede volver al grado anterior, no tiene por qué ser algo rígido”, puntualiza.

Delisle considera que no hay afectación emocional al estudiar con chicos mayores. “Los niños que son muy inteligentes, por ejemplo a los 6 años, no van a tener interés de relacionarse con niños de su misma edad, ya que intelectualmente están a otro nivel, y cuando se lo mueve con estudiantes mayores es donde sienten que encajan más. Tal vez para algunos estudiantes esto no funcione, pero son casos aislados”, indica.

Dice el experto que en general cuando se presentan casos de niños que tienen alguna discapacidad intelectual, problemas de aprendizaje se hace todo lo posible por ayudarlo, “pero cuando se trata de niños con altas capacidades, muchos piensan que no necesitan ayuda porque ya son muy inteligentes y se podría pensar que pueden solos, pero es todo lo contrario, ellos necesitan tanta ayuda como los otros; realmente esa idea equivocada de que los superdotados no necesitan asistencia porque ellos de cualquier forma van a tener éxito en sus vidas es la mayor barrera cuando de incluir se trata”, asegura.

¿Con toda su experiencia en el tema qué aconseja usted? “Pienso que lo mejor que podemos hacer con niños superdotados es dejarlos estar y trabajar con profesores que los entiendan. Habrá profesores que piensen que ellos mismos no son lo suficientemente preparados para trabajar con un niño superdotado, pero déjeme decirle que lo que necesita el niño no es un profesor superdotado, sino un profesor que lo entienda, que quiera trabajar con él, que esté dispuesto, y que entiendan que son seres humanos como el resto. Los profesores deben entender que ellos tienen las mismas necesidades que el resto de los estudiantes, sobre todo de amor. Se cree que los niños superdotados son perfectos y buenos en todo lo que hacen y eso no precisamente es cierto. Cuando el niño superdotado crezca, puede que no quiera ser científico, ni doctor, ni abogado; tal vez querrá ser artista, músico, profesor, y eso también está bien, todas esas son actividades maravillosas. A veces los niños superdotados son presionados a estudiar carreras y ser alguien en la vida, solo porque son buenos en eso, mas, no porque les guste. El mundo necesita entender que está bien si ellos prefieren ser otra cosa que no es lo que el común de la gente quiere que ellos sean; si ellos quieren ser científicos, pues fantástico, pero si quieren ser profesores o carpinteros, pues también es fantástico. Es importante dejarlos ser. Que sean felices”.(I)