La brisa fresca acompaña el cantar de una decena de pericos caretirrojos y otras aves. Estas revolotean en las copas de siete enormes árboles de ceibo. A su alrededor hay también árboles de samanes, cascol, cerezo, palosanto y algarrobo, que conforman un área de bosque seco ubicado en Samanes 1, en el norte de Guayaquil.









