<strong>Actualizado a las 17:47</strong>Con una misa en memoria de los <strong>bebés que no alcanzaron a nacer vivos y que han sido abandonados</strong>, se inauguró ayer un espacio destinado a este fin en el <strong>Panteón Metropolitano.</strong>En este lugar,<strong> ubicado en el km 8 de la vía Perimetral</strong>, se ha dedicado un bloque con 24 nichos para ellos. La Junta de Beneficencia lo construyó y lo entregó a la Arquiócesis de Guayaquil.Monseñor Luis Cabrera, arzobispo de la ciudad, ofició la misa. Dijo que se trata de un acto de justicia, de reconocimiento, que la vida comienza desde la concepción.“De justicia porque no se puede luego abandonar a esas criaturas en la soledad, en la nada... esa vida tiene una dimensión que llamamos espiritual de trascendencia, de tal manera que en Dios ninguna vida se pierde”, indicó.En uno de estos nichos, el tercero ubicado a la izquierda del bloque, reposa ahora el cuerpo de <strong>Angelito, un bebé no nacido (NN).</strong>Fue sepultado en un pequeño cofre café. En la lápida blanca solo estaba su nombre. Su historia no se logró determinar con precisión.Muchos de estos cuerpos son dejados en la calle, abandonados y llevados por la Policía a la Junta de Beneficencia, otros han llegado a la maternidad, explicó José Luis Salazar, funcionario de la Junta de Beneficencia. (I)