Hijos de uniones que se disuelven al poco tiempo y que se reemplazan por otras también transitorias con nuevos hijos, de madres adolescentes, de padres no identificados, con falta de empleo. Parte del perfil de las demandas de alimentos.
Marjorie Guaranda lleva dos años esperando que su expareja pague las pensiones que un juez fijó para dos de sus tres hijos; el otro no fue reconocido.
“Andrea”, de 16 años, vive en la cooperativa Voluntad de Dios, en el noroeste de Guayaquil, con sus dos hijos. Ninguno de los padres les da manutención.
Como Emerson Pilco, oriundo de Naranjal, otras 280 personas permanecían detenidas, hasta el 20 de enero, en el CDP de Guayaquil por juicios de alimentos.